Todo era miel sobre hojuelas, fotografías protocolarias y banquetes en Puebla del Palmar y el museo Rafael Coronel, cuando se trataba de la visita diplomática del embajador estadounidense Ken Salazar en suelo zacatecano. Las relaciones bilaterales entre un estado federalizado y un gobierno extranjero eran tales que producían “acuerdos bilaterales”.
Aunque no tuvieran la potestad para firmarlos, como Andrés Manuel López Obrador le recordó a David Monreal Ávila en el mes de octubre del 2022, se “engalanaban” con las imágenes de Salazar en el santuario del Santo Niño de Atocha, en la Plaza de Armas y Palacio de Gobierno, y en los despachos del Edificio A de Ciudad Administrativa.
“Intervencionismo” e “imperialismo” eran dos conceptos que no existían en esta idílica relación, nacida en las oficinas del entonces Cónsul de los Estados Unidos en Monterrey, Roger Riggaud, con la “asesoría” de Le Roy Barragán Ocampo. Vaya, había tantas esperanzas puestas en estas hazañas diplomáticas, que Zacatecas se veía a la vanguardia de la “cooperación internacional”.
En ese “acuerdo” que Andrés Manuel desmitificó a las horas de haberse transmitido en vivo por las redes sociales de la nueva gobernanza, David fue el primero que permitió la operación en campo de la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la Agencia Antidrogas (DEA) dentro del territorio zacatecano, como lo informó junto con Salazar.
Lamentablemente (para David), tantos esfuerzos se realizaron en vano, pues la línea dura de Palacio Nacional -hoy plenamente laxa- tumbaron por los suelos toda la inútil narrativa que intentaban crear apenas concluido el primer año de gobierno del “más inteligente de los Monreal”.
De aquellos 15 millones de dólares que Estados Unidos inyectaría a Zacatecas a través de sus agencias de seguridad, sólo quedan las notas periodísticas. Y lo mismo que durante la administración de Alejandro Tello Cristerna, el Departamento de Estado norteamericano nunca dejó de emitir alertas de viaje, una y otra vez.
¿Existe cooperación actualmente entre el gobierno estatal y las agencias de seguridad norteamericana? La suficiente y necesaria que le permita a Cristian Paul Camacho Osnaya procurar distintos operativos para detener a prófugos de la ley enlistados en las fichas de INTERPOL… excepto la del alcalde desaforado, Julio César Chávez Padilla.
La idea de generar “puentes” diplomáticos sin respaldo legal no sirvió de nada, ya que el objetivo primordial de los “genios” de la nueva gobernanza detrás de esta escenificación, era convencer a Ken Salazar para que quitara al estado de la lista de entidades mexicanas que la población estadounidense debe de evitar en todo momento. Y lo único que consiguieron fueron sendas fotografías para el recuerdo.
Lo único que cambió en las alertas de viaje es que ahora el gobierno estadounidense ha dado un viraje para reconocer a las organizaciones criminales transnacionales del narcotráfico como grupos “terroristas”. Un añejo debate que existe en el congreso norteamericano desde hace más de una década.
Los republicanos lo prometieron durante la campaña de Donald J. Trump. Era una arista esencial a poner en práctica dentro de una administración anclada en la ideología ultra conservadora, que (vaya paradoja) aterrizó al poder nuevamente gracias al voto migrante. ¿Y nadie en la Mesa Estatal de Construcción de Paz lo sabía de antemano?
Como “tampoco tenían conocimiento” del mega “narcolaboratorio” de producción de drogas sintéticas que la Marina decomisó en la región de Valparaíso, el pasado 21 de marzo. Con inteligencia, claro está, que produjeron las mismas agencias estadounidenses a las que David Monreal les abrió las puertas de Zacatecas en 2022.
El decreto gubernativo con el que Trump designó a los cárteles del narcotráfico como “organizaciones terroristas extranjeras y globales” entró en vigor el 20 de enero del 2025. A partir de la fecha, el gobierno republicano podrá invertir recursos para detener amenazas a su seguridad nacional contra “actores extrahemisféricos”.
Tal cual lo subrayan terminantemente en este documento que incluso se puede consultar por internet: los cárteles lograron su “infiltración en gobiernos extranjeros en todo el hemisferio occidental”. Por ende, la alerta de viaje no es más que un primer aviso a la Mesa Estatal de Constricción de Paz en Zacatecas.
Que las agencias de seguridad norteamericanas (bien recibidas por David a través de Ken Salazar) no compartan las cifras optimistas de la Mesa de Paz y Seguridad, es el menor de los problemas para la nueva gobernanza.
El gobierno de uno de los Monreal es un foco rojo y objetivo prioritario para la misma potencia política con la que antes se sentaban a la mesa en Puebla del Palmar. Pero, mejor no viajar a Estados Unidos para evitar que la Policía de Inmigración “reviente” alguna de las reuniones oficiales de David con los clubes migrantes. Seguramente.
#Casualidades: La consigna “No es amenaza, sin pago no hay FENAZA” no es una provocación. Es una respuesta a las falsas mesas de negociación que inició Rodrigo Reyes Mugüerza con las dirigencias sindicales magisteriales en febrero de este año.
Estrenados al frente de sus gremios Marcelino Rodarte Hernández (Sección 58) y Filiberto Frausto Orozco (Sección 34), el contingente de trabajadores de la educación mantuvo la horizontalidad de su estructura organizativa.
Por eso es tan efectiva la capacidad de movilización del bloque magisterial. La capacidad de respuesta no descansa en sus líderes únicamente (como lo entendió más recientemente Filiberto Frausto), sino en este grupo homogéneo y solidario.

Hoy vence el plazo límite que prometieron en la nueva gobernanza para liquidar el pago de retroactivos a profesores en activo y jubilados, bonos de inicio de ciclo escolar, y la quincena correspondiente de todo el sector.
El magisterio seguirá el paro en los accesos a Ciudad Administrativa mientras no se cumplan las demandas. Y, en caso de que alguna de estas quede sin respuesta, las acciones tomarán otro tono mucho más radical.
Es la consecuencia de utilizar al “joven maravilla” para presumir fotos de reuniones con las secciones 58 y 34, que no resuelven nada. Como si alcanzar acuerdos por incumplimientos del gobierno estatal fuera un triunfo… hasta que la realidad vuelve a delatar su infalible negligencia.




