Podríamos perdernos en los claroscuros del debate sobre la “sucesión adelantada” en Zacatecas, si no miramos detenidamente sus matices. Por un lado, David Monreal Ávila echa a andar otra vez la misma estructura gubernamental con la que operó la elección del Poder Judicial, el pasado mes de junio.

Bajó la línea a su gabinete, les repartió los acordeones que Verónica del Carmen Díaz Robles entregó a los servidores de la nación, coordinadores territoriales y subdelegados de Bienestar, y les dijo a sus funcionarios que debían llevar, al menos, otros diez votantes a las urnas. Hasta ahí, nada nuevo, sólo lo ya conocido.

Qué tendría entonces de distinto que David les hubiera comandado ahora concentrar el mismo apoyo, enfocados en la aspiración de la senadora a la gubernatura en 2027. En realidad, nada, salvo la ceguera de quienes creyeron en el juego de abrir cuatro pistas de “posibles aspirantes”, tres de los cuales en el Edificio A nunca tomaron en serio.

El que se dice “gobernador” hasta hace unos meses vendía los futuros de Rodrigo Reyes Mugüerza, Bennelly Hernández Ruedas y Susana Barragán Espinosa, a quienes dijo que mediría en sondeos, cuyos resultados nunca dio a conocer a ninguno de los enlistados en la canasta de presuntas candidaturas de aquella simulada “sucesión”.

A Susana no la sacó más allá de la zona de influencia electoral en el corredor de Guadalupe hacia los distritos electorales locales y federal. Bennelly (concentrada en Fresnillo) y Rodrigo, por cuestiones de agenda gubernamental aparecían en algunos eventos, o se perdían en la inmensa cantidad de problemas que brotan aquí y allá, a diario, en este sexenio.

En cambio, Verónica hizo lo que ha hecho desde antes de que iniciara este sexenio: tomar decisiones de manera conjunta con David. Un “cogobierno” como se ha explicado aquí tantas veces, que no tiene nada de “sucesión” ni de “adelantado”. Por el contrario, sus tiempos se extinguen rápidamente, después de ocho años.

Tiene razón David en que “a la mujer no se le puede limitar la participación” en el terreno político electoral. No por ello es menos misógino, sino más pragmático. Y así lo ha hecho desde que ambos arribaron, de manera casi simultánea, a la Coordinación General de Ganadería, por un lado, y a la Delegación de Programas Sociales, por el otro. Luego tuvieron el control de las listas de candidaturas locales de Morena, después los acordeones, y ahora el boleto al 2027.

Por ende, se equivoca quien piense que Verónica entra a un tablero de ajedrez llamado “sucesión”. Lo que hay en ese escenario es la lucha por la prevalencia del “cogobierno” (que la pareja bautizó como nueva gobernanza), y su sometimiento al escrutinio en urnas. Para Díaz Robles no hay sucesión, hay continuismo (narrativo y administrativo).

Ajustando esos parámetros, David por fin habló claro y de frente con “su gabinete” (que es más ricardista que davidista), para que cada uno tome decisiones: si se quedan, su candidata es Verónica. Aparezca o no en las boletas la senadora, si permanecen en el gabinete es para anexarse al credo sectario del “cogobierno”.

Visto desde esa óptica, el llamado que ofreció el que se dice “gobernador” tenía como destinatario a su hermano en la Cámara de Diputados. Es un desafío abierto para que empiecen a abrir vacantes en las secretarías General de Gobierno, Administración, Desarrollo Social, y Función Pública.

Y que en otras dependencias donde aún no tienen una definición política clara, o firmen su carta de renuncia, o asuman su iniciación en la secta del “cogobierno”. Basta de fingir distanciamientos entre Carlos Zúñiga Rivera y Gabriela Pinedo Morales con su otrora líder política, Verónica Díaz.

Si están en el gabinete, a partir de aquella reunión a la que fueron convocados, no sólo los recursos materiales y financieros van hacia un proyecto -como lo ha sido desde el inicio del sexenio y años antes- también sus convicciones personales (o una buena dosis de hipocresía para fingirlas) deberán otorgarlas a la senadora en cuestión.

Por ende, lo que sucedió a puertas cerradas dentro del gabinete no fue otra cosa que un abierto deslinde entre David y Ricardo, pues con Saúl es más que evidente el distanciamiento. Podrá jurar el presidente de la JUCOPO en San Lázaro que la política no dividirá a sus hermanos, pero el de la nueva gobernanza tiene otra opinión.

En la “recta final” de su moribundo sexenio David presiona para que vuelvan las cosas a como lo fueron desde aquel 21 de septiembre del 2021, donde no había quién estorbara en las decisiones que tomaba previa consulta con Verónica Díaz. Casi que se le escuchaba decir: “es mi ‘(co)gobierno’, no el de los ricardistas. Es mi candidatura, no la de los ricardistas”.

¿Destapó a Verónica? No necesita hacerlo, desde el 2018 le ha otorgado evidente favoritismo. No se trata ni de destape, ni de sucesión. El “cogobierno” de la nueva gobernanza parece correr a los ritmos urgentes de quien no termina de convencer en las encuestas. ¿O por qué otra causa le tendrían que reactivar todo el aparato que le fueron fragmentando de a poco con el desembarco de los ricardistas en el gabinete?


#Casualidades: El pasado 23 de agosto, las cámaras empresariales de la región de La Laguna (Coahuila y Durango), denunciaron a la CATEM por “extorsiones y agresiones en complicidad con el crimen organizado”.

La nota apareció en la portada e interiores del diario de circulación nacional Reforma, y detallaba un modus operandi muy parecido al que denunciaron gremios de constructores en Zacatecas la semana pasada.

Cobro de piso institucionalizado disfrazado de “cuotas sindicales”, cuotas por material de construcción y transporte de ganado, “huachicoleo hídrico”; cobro de cuotas a taquerías, transportistas y pequeños negocios. Intimidación y amenazas.

Las cámaras denunciantes congregaban a la COPARMEX, CANACINTRA, Consejo Cívico de las Instituciones, Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada, Asociación de Avicultores de la Laguna, Consejo Agropecuario de la Comarca Lagunera, y la Unión Ganadera Regional de la Laguna.

Después de diversas movilizaciones ciudadanas, los gremios antes mencionados pidieron la intervención del gobierno federal, debido a que el mandatario Esteban Villegas Villareal no mostró interés en los reclamos que ya habían hecho en las calles.

La Fiscalía General de Justicia de Zacatecas tiene un marco de referencia sumamente amplio en los testimonios y sucesos ocurridos en la zona de La Laguna, para abrir distintas líneas de investigación por las denuncias públicas que días atrás realizaron constructores afiliados a la CMIC (fuerza electoral que promovió a David en la elección del 2021, por cierto).

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