Más de cuarenta municipios recorridos, conferencias en centros educativos dirigidas al voto joven, una reciente campaña publicitaria que repuntó con el aniversario del programa radiofónico Zacatecas Cuenta… y Adolfo Bonilla Gómez parece como que quiere participar en la elección 2027“dependiendo” (dirían los juristas).

Su última aparición política de relevancia, afiliado al PRI de Zacatecas, fue en diciembre del 2020 a través de un video en redes sociales con el que puso en pausa su vida partidista. Ello debido a que la dirigencia nacional de su partido decidió entregar la cuota de candidatura al género femenino, que recayó en Claudia Edith Anaya Mota.

Desaparecido de reflectores, de los Bonilla se supo luego que mantuvieron las paces con la nueva gobernanza. Sus medios de comunicación igual cobraban convenios en el municipio que gobernó Saúl Monreal Ávila, que en la administración de su hermano David, mientras Fito dedicaba tiempo completo al crecimiento de TeleCable de Fresnillo en todo el estado.

Diferencias sustanciales nunca existieron entre esa familia de abolengo político y los de Puebla del Palmar. No tendrían por qué subsistir, pues se entendió bien que una cosa era la línea editorial a cargo de Lidia Bonilla, y otra las aspiraciones truncas de Fito, con su autoexilio de cualquier espacio partidista.

La cordialidad distinguió el trato entre el exaspirante tricolor y el que hace como que gobierna en Zacatecas. Sin embargo, cada vez resuena más en el ámbito público los objetivos renovados de Fito en la aventura electoral del 2027 y su crítica (en privado) a quien pudo ser su excontendiente. Aventura que, al igual que en 2020, está sujeta a muchas condiciones.

La primera y más importante, hasta el último corte de caja en el tricolor, es que en marzo o abril del 2026 se tenga garantía de que la coalición entre PRI y PAN (si es posible también MC) sea definitiva. Recordemos que los métodos y porcentajes de coalición, por ley, se pueden registrar ante el IEEZ hasta noviembre del próximo año.

Incluso se pueden realizar modificaciones previo al inicio de precampañas, en enero de 2027. Empero, uno de los requisitos que impone Fito a su partido (del que oficialmente sigue como militante en receso) para poder si quiera iniciar con un “destape”, es que se le ponga en bandeja de plata lo suyo.

¿Les suena al mismo Fito que en 2020 dejó al PRI en suspenso? Sí, en realidad no hay un cambio sustancial en su manera de hacer política. Ahí no hay riesgos posibles, o se acomoda la coalición antes de mayo del 2026, o nuevamente no habrá Bonilla en la boleta, porque lo suyo no es apostar a “posibles escenarios”.

No obstante, las tendencias electorales son marcadas y fluyen a contracorriente de las precisiones milimétricas con las que Fito quisiera competir, siempre evitando cualquier sospecha de incertidumbre. Hasta el momento, el PRI y el PAN (como lo ha sido en el último año) se han enfocado en construir hacia dentro, no hacia fuera.

Ya son reiterados los llamados de cada partido de presentar a sus propios candidatos y candidatas, en caso de que aquella coalición no prospere. La tendencia nacional del PAN, además, es priorizar la alianza con Movimiento Ciudadano para retener el gobierno de Nuevo León, si es que el PRI no mejora la oferta.

Aquí ni siquiera se habla de cuotas de candidaturas por género, sino en qué estados el PRI preferiría construir con el PAN y en qué otros competir sin coalición, para que los albiazules exploren terrenos electorales en distintos estados. Ello incluso rompería la posibilidad de una alianza PRI-PAN en Aguascalientes; un fuerte daño colateral.

¿Podría definirse una muy temprana coalición en Zacatecas, como lo pide Fito? Sí, siempre y cuando se imponga una cláusula en la que se deje constancia que cualquier modificación de la misma depende de los acomodos nacionales entre partidos. O sea, un compromiso de papel, sin mucho valor por sí mismo.

Los pactos cupulares nunca han pesado menos que las alianzas locales, porque así son las reglas de la partidocracia, y esas no van a cambiar en la próxima elección. Fuera de la partidocracia, hoy, el destino de las candidaturas ciudadanas es el que puso de ejemplo el asesinato del exedil Carlos Alberto Manzo Rodríguez.

¿Fito es un actor clave para la construcción de la coalición previo a los registros ante la autoridad electoral? Por el momento ningún partido le ha dado esa prioridad, tanto que el PRI ayer activó a Carlos Aurelio Peña Badillo como otro posible aspirante, en caso de que a Bonilla Gómez no le llenen el ojo para ir en la boleta (como en 2020).

¿Peña Badillo articula suficiente consenso para la misma coalición y para pensar en un eventual triunfo? Hasta el momento hay muy marcados contrastes entre distintos sectores y el grupo de alonsistas. El PRI asistiría a las urnas para mantener vivas a ciertas fuerzas políticas internas, con un partido anclado en alfileres que medio sostienen su equilibrio. Entonces la gran pregunta es: ¿a dónde se van todos los demás priistas?


#Casualidades: Los hay incrédulos por despistados. No es coincidencia que el diputado Carlos Puente Salas haya difundido un boletín esta semana para darle prioridad al proyecto Milpillas (el cual se comprometió a defender), en el presupuesto de egresos 2026.

En el PVEM saben de antemano, pues Susana Rodríguez Márquez es secretaria de Agua y Medio Ambiente, que pese a las múltiples reuniones que la nueva gobernanza ha sostenido con Efraín Morales López, el proyecto está sumamente estancado.

El titular de CONAGUA no ha recibido noticias de ninguna gestión que Rodrigo Reyes Mugüerza, o cualquier otro integrante del gabinete, haya propuesto con representantes ejidales afectados por la presa que cuenta con presupuesto plurianual. Gestiones que tampoco hará el propio Carlos Puente.

Ahora bien, que el proyecto se refleje todavía en los recursos de la federación para 2026, de ninguna manera supone que la presa se realice al menos en este sexenio, si no es que, en un posible escenario también, se cancele de forma definitiva. Y el costo político no es sólo para David Monreal, también para el PVEM.

No existen consensos, ni la posibilidad de los mismos en las comunidades de Sombrerete y Jiménez del Teúl. Y la nueva gobernanza estás más bien metida en condicionar, desde adentro, a los propios ejidatarios.

Como lo ha hecho el diputado Jesús Padilla Estrada, que les da luz verde o roja para asistir a reuniones informativas con cualquier fuerza política ajena a la nueva gobernanza. Sin embargo, hay quienes ingenuamente -o por falta de fuentes informativas- aún creen en las versiones oficiales, aunque estas sólo ofrezcan largos silencios (y afirmativas fictas).

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