Las últimas mediciones en Morena y dentro de la nueva gobernanza tienen a David Monreal Ávila al filo del despeñadero. Su delfín(a) no sólo se estancó en las encuestas al corte de octubre-noviembre, sino que ha comenzado a perder puntos desde que fue presentada como la “sucesora” oficial del peor gobierno de la historia de Zacatecas.

El mal humor del que se dice gobernador incluso es inocultable, según su círculo cercano, y no es para menos. Siguiendo la calendarización del partido guinda para elegir aspirantes a las gubernaturas del 2027, diciembre es el último mes para confirmar quiénes encabezan los sondeos internos.

De acuerdo con los números que manejan sin medias tintas en Morena, como en el PT, la senadora y exdelegada de programas sociales, después de seis años de amarrar los hilos de los padrones de beneficiarios a sus necesidades, nunca tuvo proyección electoral real a diferencia de otras contendientes.

Verónica del Carmen Díaz Robles permanece en los terceros y cuartos lugares de las mediciones en dichos partidos, con tendencia en descenso desde que David la regresó a las giras municipales y reaparecieron juntos en las fotos y los eventos oficiales. Justo lo que intentaron evitar el último año.

Ya sin tomar en cuenta la aspiración de Saúl Monreal Ávila, que en los últimos registros todavía peleaba la primera posición de Morena, ningún contendiente apadrinado por David y/o Ricardo está hoy en posición de reclamar la candidatura al gobierno (en ruinas) de Zacatecas en 2027.

Es el escenario catastrófico que David nunca quiso tomar como una posibilidad, y que se ha manifestado con plenitud en los últimos días. Así que, lo que vemos en redes sociales con el reagrupamiento entre Carlos Alberto Zúñiga Rivera, David y Verónica no es más que una escenificación que esconde el inicio del final de su empoderamiento.

Lo que se vislumbra en el horizonte de David es una elección sin sucesor(a) oficial, y a la deriva. Si Verónica queda fuera de las boletas (como todo lo sugiere) ningún otro aspirante le da viabilidad política en el corto y mediano plazo, gracias a que se dedicó a sabotear las aspiraciones que no coincidían con su proyecto.

Una de estas es la de Rodrigo Reyes Mugüerza. El que se dice gobernador se encontraba muy cómodo mientras el de la General de Gobierno daba la cara por las innumerables crisis dentro de su administración, al costo de dejarlo sin credibilidad pública. En el colmo, también lo dejó sin apoyo para sus aspiraciones.

El gabinete tiene el veto oficial de David, a través de Carlos Zúñiga, para que Rodrigo no reciba el mismo trato preferencial que mantiene Verónica en cuanto al reparto de apoyos sociales, acceso a las listas de líderes de colonias, y recursos para una campaña anticipada que David siempre quiso que fuera de papel (en el caso de RR).

La molestia por ese trato preferencial incluso se extendió al Verde Ecologista, donde miraron con recelo la cargada oficial que David tampoco quiso sostener en apoyo a Carlos Alberto Puente Salas después de su informe/destape. Los reclamos que provienen del interior del PVEM igualmente han llegado a oídos del que se dice “gobernador”.

En Palacio Nacional han registrado los movimientos locales y conocen de la prioridad que ha puesto David sobre las aspiraciones de su excuñada. Lo que no se explican es cómo, con toda la estructura de programas sociales -desde 2019-, la pareja gobernante nunca logró mejorar los números de Verónica en las encuestas.

Sin embargo, el problema no es de Morena, pues la marca se mantiene fuerte en Zacatecas. Esa es la tranquilidad que muestran quienes llevan los procesos internos guindas. Por más que un gobernador quiera imponer una candidatura que no tenga aval en las preferencias ciudadanas, el partido puede llevar a otro(a) contendiente y ganar. Porque, como afirma la propia Verónica, “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.

Si dependiera de la repartición de cuotas por género, y los números de los sondeos conocidos se mantuvieran como hasta hoy, sería Geovanna Bañuelos de la Torre quien más posibilidades tendría de quedarse con la “coordinación territorial de la defensa del voto” en Zacatecas. El “veto” de David ahí ya no tendrá valor alguno.

Si fuera el caso de la definición por género masculino, las cifras de preferencias se inclinan de manera importante hacia Ulises Mejía Haro y -sorprendentemente- Alfonso Ramírez Cuellar, pues ambos capitalizaron la decisión del Comité Ejecutivo Nacional de no permitirle a Saúl participar en la próxima elección.

El gran problema para David en estos momentos es que no tiene un Plan B. Ni con toda la estructura de gobierno y de programas federales logró empujar algunos peldaños a Verónica. Por el contrario, ese “impulso” fue el que jaló sus preferencias por debajo de donde ya se encontraba la senadora. Y el peor escenario posible, ocurrió.


#Casualidades: Gracias a la comisión legislativa de Derechos Humanos, que encabeza la diputada Fernanda Miranda Herrera, la convocatoria para la renovación de la presidencia de la CDHEZ, se plagó de lagunas legales.

Antes de la convocatoria, ningún legislador (en especial quien lleva los trabajos de aquella comisión) se preocupó por reformar los requisitos legales que invoca la convocatoria, al menos en dos ámbitos.

Uno es el que corresponde a la supuesta solicitud de licencia que las y los participantes deben de mostrar previo al proceso de selección. Para ello se les pide que no se encuentren en funciones del servicio público antes de la designación.

Ese requisito tiene relación con que ningún(a) participante utilice recursos humanos, financieros, administrativos y políticos para favorecer su aspiración dentro de la misma convocatoria. Empero, sin temporalidad, ese requisito se pierde en la completa discrecionalidad.

Como es el caso de la actual presidenta, Maricela Dimas Reveles, quien confirmó a Agenda Política que los transitorios de la anterior reforma le permiten participar sin solicitar licencia. Sin embargo, dicho transitorio sexto sólo salvaguarda su derecho a competir, no a exentar uno de los requisitos, como pedir licencia a su encargo.

Todo dependerá del “cristal con el que se mire la convocatoria”, de la que deberá desprenderse un primer decreto de la comisión legislativa, donde habremos de verificar qué parte dan por válida y cuál no, en todo este enredo que bien pudieron evitar si hicieran su trabajo como corresponde.

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