Cuatro semanas. No más, no menos. La Secta del Bienestar se jugará el todo por el todo durante el mes de febrero, y los primeros días de marzo, antes de que Morena levante los sondeos definitivos para elegir a las y los promotores de los Comités de la Defensa del Voto en los estados que renovarán gubernaturas.
En este periodo de tiempo veremos cómo arrecia el condicionamiento de programas sociales desde la delegación que encabeza Adilene Rosales Romero, mientras que en la nueva gobernanza continúan generando agenda para la senadora Verónica Díaz Robles con tal de promocionarla en cuanto evento sea posible.
Una estrategia que nunca tuvo mucho sentido, pues los desesperados intentos de publicitarla -por todos los medios a su alcance- sólo afianzó el rechazo entre la población votante que la conoció como la candidata oficial. Por eso, el equipo de La Secta ha abierto cabildeo para intentar cambiar el género asignado a Zacatecas.
Para su infortunio, los emisarios de la nueva gobernanza que han visitado Palacio Nacional y el Comité Ejecutivo Nacional de Morena recibieron la misma información: la candidatura se definirá por su competitividad, y en once estados el partido guinda lleva mujeres como líderes de las mediciones. De esas once, sólo necesita nueve.
En el entorno de Palacio Nacional además se palpa con firmeza el golpe de timón que recibió este domingo la presidencia de la Junta de Coordinación Política en el Senado de la República, con la salida de quien hasta entonces presumía inmunidad por su cercanía con Andrés Manuel López Obrador.

La plenaria de este fin de semana del partido guinda mostró mucho mayor afinidad con la figura de Claudia Sheinbaum Pardo, que con la sombra y el peso político del de Tabasco. Haber destronado a Adán Augusto López Hernández implicó cerrar un fuerte periodo de injerencia entre el primero y el segundo piso de la transformación.
Recordemos que López Hernández llega a la coordinación de la bancada de Morena en el Senado como resultado de la competencia electoral entre “corcholatas” guindas, en el periodo de sucesión que impuso Andrés Manuel. El mapa político sobre el que se asentaba el sexenio de Sheinbaum Pardo lo delineó su predecesor.
Si existe o no una ruptura entre ambas figuras, como se especula en distintos espacios informativos, esas diferencias sí terminaron de abrir un momento para el reacomodo de fuerzas internas, que servirá a su vez de contexto con el que se decida la asignación de candidaturas en los estados.
Hoy la presencia preponderante es la de Claudia Sheinbaum tanto en las decisiones intrínsecas de Palacio Nacional, como en el juego electoral que comienza a perfilar la dirigencia de Luisa María Alcalde Luján. Incluso por encima de Andrés Manuel López Beltrán, quien permanecerá de testigo en todo este nuevo engranaje.
El rearmado de la estructura político electoral que iniciaron en Morena no es coincidencia ni concesión alguna. Lo que se busca ahora son equilibrios entre el poder local y el gobierno radical de Donald J. Trump en Estados Unidos, una vez que el republicano volcó su agenda en contra de lo que llama “la narcopolítica mexicana”.

El objetivo primordial en el partido guinda es que los expedientes de políticos, funcionarios, gobernadores y legisladores, que se encuentran bajo investigación por las agencias de inteligencia norteamericanas, no tomen un rol fundamental durante el segundo tramo del sexenio de Sheinbaum Pardo, como sí lo tienen ahora.
Más allá de la consulta de “revocación de mandato”, que iría a la par que la elección del 2027, la prioridad para el poder central de Morena y en Palacio Nacional estaría en provocar una refundación pragmática del partido desmarcándose de los compromisos que surgieron durante el sexenio de López Obrador.
Si las y los gobernadores en turno intentan chantajear a Claudia pidiendo derechos de veto y de imposición en las candidaturas de Morena, lo único que tiene que hacer el poder central es modificar la cadena de mando en las delegaciones de programas sociales para retomar el control de los padrones de beneficiarios.
No es gratuito el severo nerviosismo que presentan dentro de La Secta del Bienestar, pues su panorama resulta muy poco alentador. Sin una aspirante fuerte en las encuestas, la merma de poder de los López de Tabasco acaba con otro de sus pocos cotos de poder sobre los cuales negociar las aspiraciones de Verónica Díaz.
Y mientras en Puebla de Palmar no existan señales claras de consenso alrededor de dicha aspiración, esa eventual candidatura nacería muy débil, ya que habría surgido de la división y no de la unidad. Lo de menos, a estas alturas, es que la sigan promoviendo con los recursos del estado otro mes más. Ahí no se resuelve el problema de fondo.
#Casualidades: Uno de los nuevos requisitos para quienes laboran en el Ayuntamiento de Zacatecas, y buscan renovar sus contratos en este 2026, es liberar sus agendas por las tardes para realizar tareas partidistas en Acción Nacional.
Así lo confirmaron a este espacio personal del municipio a las y los que se le condicionó el trabajo a cambio de que “muestren disposición” de horario y mano de obra, en las oficinas que preside Aldo Peláez Mejía.
Un partido como Acción Nacional en Zacatecas, con un promedio de afiliación de 5 mil simpatizantes, no necesita una estructura de operación tan robusta. De hecho, la estructura municipal ni siquiera trabajará para ese instituto en su totalidad.

El objetivo es que, quienes mantengan sus contratos, dediquen horas a la promoción proselitista de Miguel Ángel Varela Pinedo dentro de la capital zacatecana. Lo que de por sí deja dudas de su objetivo electoral de corto plazo.
No se trata de incrementar la presencia del PAN como marca a nivel estatal, sino de cuidar el coto temporal de poder del de Tlaltenango en el municipio que ahora gobierna, más enfocado en la reelección o en algún distrito de la región central.
Varela Pinedo comienza a poner en términos claros su proyecto electoral en 2027: utilizar al partido para colarse en alguna posición legislativa plurinominal, y resguardar la capital zacatecana para una mujer de su equipo (que no es Noemí Luna Ayala).
