Hasta el pasado 29 de enero no existía en la agenda oficial de Miguel Ángel Varela Pinedo el viaje que realizó, acompañado exclusivamente por la diputada Karla Guadalupe Estrada García y los hijos de la pareja albiazul, a la península Ibérica, así como a la ciudad de Bruselas, capital de Bélgica.

En aquella fecha el de Tlaltenango dejó saber, a través de sus redes sociales, que ya se encontraba en la municipalidad de Orihuela, España, revisando el “hermanamiento de ciudades” que originalmente creó el ex alcalde, Ulises Mejía Haro, con la finalidad de extenderlo al Festival de Ciudades Hermanas, a realizarse en el mes de agosto.

En el cabildo capitalino, ahora dividido por la poca seriedad con la que Varela Pinedo ha abordado los acuerdos con sus propios aliados, se tenía conocimiento de antemano que el de Tlaltenango pretendía realizar una sesión extraordinaria, no presencial (vía Zoom), para presentar los resultados de aquella “gira de trabajo”.

No existía, en ninguno de los boletines difundidos hasta el martes 3 de febrero, ninguna narrativa relacionada con los onerosos gastos que representó una visita relámpago a dos ciudades hispanas. En el ayuntamiento, sin embargo, se ha hablado de viáticos por más de 200 mil pesos, como aquí se adelantó la semana pasada.

Cuando la familia Varela Estrada cambió de sede para dirigirse a la Cumbre Transatlántica, en Bélgica, el área de Comunicación Social finalmente incluyó en sus comunicados la siguiente leyenda: “todos los gastos correspondientes a hospedaje y alimentación son cubiertos por la organización anfitriona”.

Los medios que dieron seguimiento al foro organizado por el presidente electo de Chile, Juan Manuel Kast, dieron crédito a la participación de legisladores, políticos y militantes de ultra derecha, identificados con la lucha en contra de distintos derechos progresistas como el aborto, la eutanasia, y los de inclusión de la comunidad LGBT+.

Se habló de valores en torno a “la vida, la familia, la verdad y la libertad”, más nunca se propusieron formas específicas de gestión de gobierno, sino todo un programa político identificado con organizaciones conservadoras, a nivel mundial, que refrendaron su ideología alrededor de la organización Political Network For Values.

A diferencia de sus hermanamientos (preexistentes) con ciudades ibéricas, Miguel Varela nunca dio a conocer, en específico, cuáles fueron las propuestas que recogió en aquella Cumbre para impactar objetivamente en el ejercicio de gobierno municipal, y qué convenios había logrado con las organizaciones de ultra derecha.

Ya en ese entonces el discurso de Karla y de Miguel más bien se enfrascaba en repetir en sus redes sociales y en boletines oficiales, que las erogaciones que realizaron ambos funcionarios habían sido cubiertas por la Cumbre Transatlántica, sin presentar documentación que respaldara las presunciones expuestas.

¿Por qué un viaje en familia, cuando las actividades relacionadas a esa “gira oficial” tenían que ver con el ejercicio de otros funcionarios del ayuntamiento? ¿Quién cubrió los gastos de traslado y alimentación por las ciudades ibéricas de Orihuela, Cuenca y Ontinyent? ¿El objetivo eran los “hermanamientos” o laCumbre Transatlántica?

Mucho tiene que explicar el de Tlaltenango a partir de este viernes (pues ayer concluyó su ruta europea), fuera de suposiciones como lo han querido retratar en sus comunicados. Especialmente tendría que responder a la pregunta del por qué mantener oculto un viaje a Europa, en su agenda oficial, hasta el 29 de enero.

¿Por qué vestir sus redes sociales de presuntas reuniones que había realizado antes del 28 de enero, cuando en realidad abordó el vuelo a España junto con Karla y los dos pequeños desde aquella fecha? ¿Salir de viaje en medio de una crisis dentro del ayuntamiento por los recientes cambios en la tesorería municipal?

Agenda Política tuvo conocimiento desde la segunda semana de enero de las fricciones que existían entre Filiberto Hernández Venegas y el de Tlaltenango, que llevaron a la renuncia inminente de sus excoordinador jurídico y posterior tesorero. Las diferencias de criterios por la negligencia administrativa con la que Varela se conduce, detonaron el conflicto.

Pese al mínimo orden que propiciaba el edil albiazul en esos momentos, todavía le sugirió a Filiberto abordar su renuncia hasta que regresara de su gira por Europa. Empero, una vez que la crisis brotó en medios de comunicación, incluida una columna aquí publicada el 23 de enero, fue cuando Varela reaccionó.

Con el mismo apasionamiento con el que enfrentó a la nueva gobernanza por el segundo piso, y por un partido de fútbol cualquiera, ahora el de Tlaltenango está obligado a transparentar cada centavo de aquella gira con fines políticos y para el lucro exclusivo de su familia, en lo que termina de regularizar todos los servicios públicos de la capital.


#Casualidades: La candidatura de Javier Gacía Bañuelos a la presidencia de la CANIRAC murió desde su campaña. Reducido a los votos del grupo de restauranteros de toda la vida, el de las gordas Doña Julia perdió el consenso de la mayoría.

Poco le ayudaron sus reuniones con perfiles de la nueva gobernanza como Le Roy Barragán Ocampo, que no junta ni tres sufragios en aquella cámara. Eso sólo confirmaba que “Javiercito” era el candidato oficial y el rival a vencer.

La misiva con motivo de su renuncia a la contienda, un par de días antes de la votación, fue la forma en que García Bañuelos intentó deslegitimar lo que más adelante tendría consenso a través de más de 70 votos de los pequeños y medianos empresarios.

Entre quienes acompañaban a Nide García Samán, incluida Estela Cárdenas Vargas, vieron el desplante de Javier como un llamado a la ruptura, sin posibilidad de consensuar un equipo de trabajo compuesto por ambos grupos en disputa.

García Bañuelos ahora tendrá tiempo de sobra para concentrarse en sus aspiraciones políticas en el municipio de Guadalupe, para las cuales se acercó en agosto a la dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano. ¡Vaya aspirante al que le ponen alas!

Mientras que García Samán tendría que imprimir un cambio de ruta y de dinámica dentro de la Cámara en su delegación Zacatecas, si no quiere que el voto mayoritario pase como un simple momento de repudio contra todo lo que huela a nueva gobernanza.

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