Para David Monreal Ávila no hay nada qué investigar respecto a los mensajes que colocó el crimen organizado, en distintos puntos del estado, con los que presuntamente se involucra a funcionarios y una legisladora de Morena con grupos delictivos, y revelan una supuesta solicitud de financiamiento de por medio.

O se trata de grupos políticos haciendo campaña de difamación, o tiene que ver con comunicaciones entre los cárteles del narcotráfico, según el de la nueva gobernanza. Sin embargo, ni siquiera sus aliados respaldaron aquella narrativa oficialista, pues fijaron una postura distinta sobre el clima de inseguridad prevaleciente.

El coordinador de la bancada del PVEM en San Lázaro, Carlos Alberto Puente Salas, dejó saber a media semana que, dentro de la discusión legislativa por la próxima reforma electoral, trabajaría en una propuesta específica para que las instituciones de seguridad “certifiquen” a las y los aspirantes en los comicios del 2027.

“Se busca cancelar toda posibilidad de que lleguen candidatas o candidatos vinculados con el crimen organizado”, de acuerdo con la iniciativa que impondría el Verde Ecologista. El contexto, claramente, tiene que ver con aquellas “narcomantas” por las que han sido detenidos, hasta el momento, nueve presuntos responsables.

La del PVEM, por ahora, ha sido la única propuesta en materia legislativa, y en el ámbito político, que pone un buscapiés al trasfondo de lo que se aprecia en los mensajes de la delincuencia organizada. Y más allá de los acuerdos que existan entre los Ecologistas y la nueva gobernanza, las campañas tienen un peso mayor y presenta matices.

Sin mencionar nombres, pero ubicando los mensajes que la opinión pública conoció ampliamente, Carlos Puente puso en la mesa la posibilidad de que cualquier duda se disipe con la participación de las instituciones de seguridad del Estado Mexicano. Sin dividir, ni distanciar, el objetivo se presentó firme y claro.

No cayó muy bien en la nueva gobernanza ese ligero movimiento de tablero que jugaron los aliados del Verde Ecologista. No obstante, entendiendo que en esta contienda interna no hay “piso parejo”, la cargada oficial ya había quitado seriedad al acuerdo que existía dentro de la coalición Morena-PVEM en Zacatecas.

Tampoco los une un mismo interés en las mesas de negociación que vendrán previo a la selección de las y los coordinadores de defensa del voto guinda. Por un lado, David y Verónica Díaz Robles buscan convencer al partido que la candidatura al gobierno estatal se otorgue al género femenino.

Mientras que, en el PVEM, y otros tres aspirantes de Morena como Ulises Mejía Haro, Alfonso Ramírez Cuellar y José Narro Céspedes, pondrán su resto en confirmar que, como lo indican las encuestas hasta ahora, el escenario de mayor competitividad local del partido guinda venga con una candidatura para el género masculino.

Otra de las que busca defender la designación de género femenino en la coalición Morena-PT-PVEM es Geovanna Bañuelos de la Torre. Es un espacio de oportunidad, como ningún otro, para pelear esa aspiración más bien por cuota para el Partido del Trabajo, y con los números de los sondeos que la ponen en empate con Díaz Robles.

Empero, las mesas de negociación no serán nada sencillas pues Ricardo y David Monreal están convencidos de que no apoyarán a su partido si Claudia Sheinbaum Pardo insiste en posicionar otras opciones menos afines a Puebla del Palmar en la candidatura al gobierno estatal en 2027.

El problema para los feligreses de Plateros es calcular el riesgo de una fuerte ruptura con la presidenta de la república, en momentos en que la Cuarta Transformación profundiza las confrontaciones internas por la manera en que Omar García Harfuch opera los expedientes de “narcopolíticos” para el gobierno de Donald J. Trump.

¿Cuánto le costaría a Ricardo y a David la indisciplina? ¿Están viendo la tormenta y no se hincan, como le advirtió el de la JUCOPO a su hermano menor, Saúl? No hay manera de que los de Puebla del Palmar optimicen sus escenarios: o pierden la sucesión anticipadamente, o entregan la elección y se distancian de Sheinbaum Pardo.

Hace apenas unas semanas el coordinador de los diputados de Morena en la Cámara Baja confirmó públicamente que tenía su renuncia lista para cuando la solicitaran en Palacio Nacional. Su margen de maniobra no es el ideal en estos momentos y desde hace varios meses renunció a su rebelión contra el poder central.

En cambio, en el PVEM ya previenen de rupturas inminentes en el caso de la elección en San Luis Potosí. Su abanico es mayor, por eso los del Verde Ecologista buscan darle identidad a esa separación momentánea de Morena, con tal de capitalizar electoralmente. La propuesta de Puente retrata muy bien dicho panorama.


#Casualidades: Si no hay nada que ocultar, los portavoces de Miguel Ángel Varela Pinedo deberían de dejar de preocuparse por la auditoría forense que realizará la Auditoría Superior de la Federación al Ayuntamiento de Zacatecas.

Si la administración del de Tlaltenango, por el contrario, es un bodrio por el que han transitado tres tesoreros, resulta natural escuchar discursos que apuntan a dicha auditoría como una confrontación política iniciada por Ricardo Monreal Ávila.

El también exdirector de la Feria de Jalpa sólo tenía una obligación: dedicarse a gobernar sin improvisaciones y sin errores administrativos de ningún tipo. Pero, Varela Pinedo parece que entendió todo lo contrario.

Como enemigo número uno de la nueva gobernanza era previsible que cualquier ente fiscalizador miraría con lupa las compras del de Tlaltenango básicamente inundadas de facturas infladas, sin licitación ni concursos restringidos en muchos casos, nóminas rellenas con funcionarios provenientes de otros estados.

Vehículos que dejaron de servir porque cambiaron de motor de gasolina a uno de gas (entre ellos varios camiones recolectores de basura), y otras compras sin justificación en las que participan la familia de los Varela como compradores.

Habíamos advertido aquí a inicios de este 2026 que para Miguel Varela le esperaba un año de pesadilla administrativa, previendo que desde su cuenta pública 2025 ya había boquetes financieros difíciles de explicar y sostener. Lo que viene sólo es consecuencia de su forma de “administrar” los dineros. Nunca salió de Tlaltenango.

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