Las reglas quedaron definidas para la contienda interna de Morena rumbo a la elección del 2027. Presuntamente, nada de actos anticipados de campaña, proselitismo “ostentoso”, simular pertenencia a grupos vulnerables (como la afromexicana Julia Olguín Serna), ni utilizar recursos públicos con fines de promoción personalizada.
Nada de “actos dispendiosos”, ni entregar despensas, electrodomésticos y/o dádivas. Ninguna expresión de desprestigio, descalificaciones, calumnias, confrontación, o fomentar campañas de linchamiento digital en redes sociales. Lo mismo quedó prohibida la difusión de información falsa, manipulada o malintencionada.
Todos los supuestos en los que ha incurrido una y otra vez La Secta del Bienestar fueron acotados este fin de semana, durante la sesión del Consejo Nacional del partido guinda. Y si no quiere seguir aportando elementos que la descalifiquen de la contienda, por ende, Verónica Díaz Robles tendrá que renunciar a la “estrategia” oficial.
La senadora quedó contra las cuerdas finalizada la votación del Consejo Consultivo, órgano que aprobó las normas que ponen en riesgo su aspiración. Es la única contendiente que acredita muchos de los supuestos que fueron restringidos, gracias a la “cargada” burocrática que le preparó David Monreal Ávila.
Probablemente por ello, el que se dice gobernador abandonó los salones del hotel Sheraton antes de que concluyera la sesión a la que fueron citados los mandatarios de Morena, como lo consignó el periodista Máximo Allende en un video que corre en la red social X, donde se atestigua el momento en que el fresnillense huye.

Más tarde, su partido respondió el desaire borrando su nombre del boletín oficial de la reunión, que difundió ese mismo sábado el partido guinda. Las señales que recibió a través de dicho documento resultan inconfundibles, y hablan en contrasentido de una supuesta “imposición” que David Monreal intentará a base de chantajes.
No hay, hasta este momento, un solo guiño de la dirigencia nacional en el sentido que asegura el que se dice gobernador en todas sus reuniones privadas. Por el contrario, ahora la dirigencia nacional de Morena pondrá los ojos sobre las y los aspirantes que utilicen recursos humanos y/o financieros públicos en su campaña.
Fotografías sobran de la agenda que construye Carlos Alberto Zúñiga Rivera para que Verónica Díaz aparezca en distintos eventos oficiales, a manera de escaparate público de sus intenciones electorales. Sin embargo, eso sólo fortalece la hipótesis de que la senadora es la delfín(a) del “davidismo”, que ya de por sí acarrea el voto de castigo.
Pero, esa solo es una parte del problema en el que se encuentra Díaz Robles. Sin un equipo estructurado a la altura del reto, sus propios promotores terminan por restarle seriedad a su discurso. Como la narrativa que utilizaron en redes sociales cuando quisieron vender la idea de que se comentaba que ya había ganado la encuesta.
En cuestión de minutos, y con el mismo comunicado oficial en el que no aparece David Monreal, el Consejo Nacional subrayó que no existen todavía resultados de ningún sondeo, y que aún no es la etapa precisa para hablar de la encuesta final con la que se elegirá a la coordinación territorial de la defensa del voto cuatroteísta.
Quienes rodean a Verónica Díaz se demostraron incapaces de realizar algo tan simple como cuadrar los calendarios oficiales con la narrativa de la aspirante, para promoverla en distintas publicaciones. Y nuevamente la dirigencia nacional fue la que corrigió los ilógicos supuestos que proponía La Secta en Facebook.
Con las recientes reglas aprobadas en el Consejo Consultivo son pocas las opciones que se abren para la senadora guinda. Tiene la oportunidad de marcar distancia de la “estrategia” oficial, a riesgo de perder la visibilidad que le garantizan los recursos públicos. ¿Reinventarse? Ni siquiera puede negar sus lazos familiares.
Empero, dar pasos en falso es confirmarle a la dirigencia nacional que, incluso con todos los recursos públicos invertidos en esa aspiración, el voto de castigo puede más que “la cargada oficial” de David Monreal. Permanecer constante en los peldaños terceros o cuartos de otras mediciones es el resultado de todo ello.
Quienes le sigan a las y los aspirantes a la gubernatura ya pueden poner sus barbas a remojar. Verónica Díaz será el mejor ejemplo de que la “estrategia” oficial pone en entredicho la participación de quienes se amparan en el recurso público para promover sus aspiraciones. Ahí está el caso de las contendientes a la presidencia municipal de Guadalupe, por ejemplo.
#Casualidades: De verdadera pena ajena lo que ha hecho el rector Ángel Román Gutiérrez para quedar bien con el alcalde Miguel Ángel Varela Pinedo. Mentir en redes sociales con tal de “ayudar” al de Tlaltenango sólo retrató su poca seriedad.
Como se consignó en este espacio el pasado viernes, el alcalde que inauguró un año lleno de viajes al extranjero había guardado silencio de su gira por los Estados Unidos, para intentar no restarle seriedad a su deslinde de los protocolos del 8M.
Sin embargo, su también creador de contenido en redes, Raymundo Moreno Romero, terminó por confirmar que aquella fotografía que circuló Ángel Román retrataba una reunión que no se realizó ese día, como así lo había informado el de la UAZ.

En el historial de las publicaciones de Román Gutiérrez se leen los cambios de redacción, durante tres ocasiones, ese viernes. Primero dijo que había recibido a Varela por la mañana, luego modificó el contenido de la reunión, y finalmente borró la supuesta fecha.
Todo para que la gente no cayera en cuenta que Varela Pinedo ya no se encontraba en Zacatecas, sino que se había trasladado a Estados Unidos desde un día antes. Situación que fue informada a regañadientes por su “coordinador de asesores”.
Raymundo Moreno envió un comunicado a medios sin mencionar dicho detalle, como si en verdad fuera necesario ocultar los días que Varela abandonó al municipio, hasta este 9 de marzo, cuando concluyó su gira y terminó de gastar viáticos por el orden de los 2 mil 500 dólares.
¿Así de fácil mete las manos al lodo Ángel Román por un alcalde que se dedica a ocultar su agenda de viajes? ¿Pues qué le debe al de Tlaltenango? ¿Lo mismo que le ofrece a aspirantes de Morena y de la oposición por igual?


