Heberto Neblina Vega dejó el despacho de la Secretaría de Tesorería y Finanzas del Ayuntamiento de Zacatecas la semana pasada. Molesto ante la parsimonia de Miguel Ángel Varela Pinedo que, después de haberlo recibido por instrucciones de Teresa Jiménez Esquivel, nunca propuso su ratificación dentro del cabildo.
El bateador emergente que llegó de la región hidrocálida para no dejar acéfala la misma área que abandonaba Filiberto Hernández Venegas en enero (después de cubrir a Alma Judit de León Ayala), se convierte en el tercer funcionario que le renuncia al de Tlaltenango por la pésima administración en que ha convertido su trienio dentro del municipio capitalino.
Y, como no podía ser la excepción, Varela Pinedo en vez de resolver un problema que venía creciendo semanas atrás, mejor se fue de viaje -otra vez- a Estados Unidos. Su pretexto: el cambio de Mesa Directiva en la Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California (FCZSC), que ahora preside el tepechitlense Darío Castañeda.
Al corte de esta columna, en el ayuntamiento capitalino desconocían si Miguel ya se encontraba de vuelta en Zacatecas. Teóricamente tendría que estar de regreso este mismo día para enfrentar la crisis que viene gestando desde el inicio de su administración, cuando le renunció a los tres meses Manolo Solís Caldera.
Desde entonces quedaba claro que las compras y adquisiciones serían el gran talón de Aquiles del de Tlaltenango y, en medio de una auditoría forense, lo mejor que ahora puede hacer es salir constantemente de viaje para evadir su responsabilidad. Así, en lo que va de este 2026, ya corrió dos veces al país vecino del norte, y una más a Europa.

Este martes y miércoles tendrían que ser dos días clave para el cabildo capitalino, pues de jueves a viernes en el PAN ya apartaron un itinerario completo con el que Varela acompañe al dirigente nacional albiazul, Jorge Romero Herrera, a una “caminata” por la capital zacatecana, previo a un mitin que llenarán con acarreados.
Esas fueron las instrucciones que giró el fin de semana pasado Mitzia Pelaez Mejía a sus operadoras en colonias del municipio, a quienes dio luz verde para llenar camiones a cambio de repartir despensas del Sistema Municipal DIF. Porque lo de menos es que su tercer tesorero haya abandonado sus funciones hace unos días.
La única prioridad de Miguel Varela es hacer como que hace campaña a una candidatura que no llegará, a menos que el PAN decida no acompañar al PRI en alianza. Ese escenario previene, de entrada, que todas las fracturas silenciosas que existen hoy en el albiazul (que son bastantes) se muestren completamente en temporada electoral.
Pocos son los grupos que acompañarían a Varela a una misión suicida, que tiene como colchón de aterrizaje una diputación plurinominal para mantener el fuero después del desfalco en que ha convertido el presupuesto capitalino. Y el cobro de facturas terminaría por hundir cualquier proyecto político del de Tlaltenango en 2027.
Sin embargo, del “infante azul” ya no se puede esperar algo distinto. Lo que conlleva a la siguiente cuestión: ¿qué piensan hacer en el cabildo capitalino frente a las conductas erráticas y el pésimo manejo político administrativo del ayuntamiento en manos de un aspirante a -únicamente- salvar su pellejo el próximo año?

Por ahora todos han estado de acuerdo en repartir el costo político de los enormes boquetes administrativos. Pero, ¿estarán dispuestas las fracciones partidistas a fijar posicionamientos y cambiar el sentido de su voto frente a la crisis de gestión interna que ya expulsó a tres tesoreros de manera consecutiva?
¿Hasta qué punto el PRI de Zacatecas tolerará la imposición de cuadros que, en vez de garantizar el funcionamiento regular de la administración municipal, la ha llevado al punto de incertidumbre en que se encuentra hoy? Es un tema que tendrían que revisar con urgencia las dirigencias de Alejandro Moreno Cárdenas y de Jorge Romero.
Porque lo que esconden las aspiraciones de Miguel Varela es una bomba de tiempo que piensan detonar tanto en la Auditoría Superior de la Federación, como en la del Estado (una vez que Raúl Brito Berumen entregue el cargo), y que tendrá costos políticos muy sensibles para la campaña de la oposición en 2027, sea cual sea esta.
La estrategia de victimización del de Tlaltenango no tendrá la menor efectividad, porque en su historia inmediata tiene a tres tesoreros que saltaron del barco de manera consecutiva, pues la navegación se sigue hundiendo. La única forma de recomponer en el cabildo es propiciar un golpe de timón antes de que todos naufraguen por igual.
En lo que se deciden por salvaguardar su futuro inmediato, deberían saber que un nutrido grupo de micro-empresarios del Centro Histórico ha acudido a un amparo en contra de los nuevos requisitos (imposibles e incoherentes) para acceder al Padrón Municipal de Comercio. Otro conflicto innecesario, pero que va en aumento.
#Casualidades: Hay un cambio de narrativa, bastante perceptible, en los centros de poder de Morena. En los últimos días la advertencia de Saúl Monreal Ávila sobre sus intenciones de agotar el proceso interno en instancias jurídicas atenuó en medios.
Y, en la misma proporción, comenzó a crecer en distintos espacios informativos la percepción que une a la senadora Verónica del Carmen Díaz Robles con la familia de Puebla del Palmar, pese a su divorcio con Luis Enrique Monreal.
A ese discurso se le ha llamado “El Plan B” de los Monreal. Que siempre fue el Plan A de David (aunque eso le disguste a su excuñada), y una puerta entreabierta para el coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro.

Sin embargo, en los centros de poder guinda el peso del apellido Monreal (aunque no lo lleve) ya comenzó a recargarse en las aspiraciones de Díaz Robles. Algo que en Zacatecas se sabía desde los prolegómenos de la nueva gobernanza.
No es que en Palacio Nacional desconocieran el vínculo anterior de matrimonio entre Verónica y Luis Enrique. Es que ese dato comenzó a ser de interés público para esos centros de poder una vez anunciaron que Saúl Monreal quedaría fuera de las encuestas guindas.
¿Son advertencias desde la cúpula de que “ni lo mismo, ni los mismos” si vienen con recomendación de David o de Ricardo Monreal? Bien haría la senadora en deslindarse del que se dice “gobernador” y pedirle que deje de cabildear su nombre en el proceso interno de Morena. Aunque, ya sabemos que eso no pasará.
