La propuesta de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo puso en pausa los procesos internos de Morena para la elección de las y los candidatos a gobernadores, en los comicios del 2027. No porque las modificaciones impacten sustancialmente en el partido oficial, sino por el clima de consensos pendientes.

Morena pretende modificar las fórmulas de representación proporcional, dejando una puerta abierta a través de las boletas de circunscripción electoral. El filtro tal vez de mayor relevancia es el que retoma el principio de no reelección, que Andrés Manuel López Obrador no quiso poner en la letra durante su mandato.

Dicho mensaje lleva como destinatarios a los cuadros fuertes del partido guinda en casos como los de Ricardo Monreal Ávila, Adán Augusto López Hernández, y cualquier figura política que haya evitado las urnas desde hace tiempo, logrando la elección consecutiva desde las listas proporcionales (ahora a través de las boletas por circunscripción electoral).

Lo que propone Claudia Sheinbaum Pardo, en apenas esas dos premisas de la reforma, es una sacudida total dentro del partido oficial, casi como una forma de depuración. Y coindice con la postura pública que ha dejado saber, por ejemplo, el exgobernador de Zacatecas quien reiteró recientemente su próximo retiro de la vida política.

Su prioridad, en estos momentos, es leer detenidamente el proceso sucesorio que activó su hermano David Monreal desde que este levantó la mano a su delfín(a). Quienes conocen de la reunión que sostuvieron en diciembre David, Ricardo y Verónica Díaz Robles hablan de una charla tensa, sin matices.

Una reunión de la que no existe fotografía, pues Ricardo les negó la posibilidad de enviar señales en un proceso muy anticipado. Empero, el presidente de la JUCOPO en San Lázaro fue preciso a la hora de dibujar jerarquías y recordarle a la senadora que sus actitudes de exclusión y soberbia poco le ayudaban a su propia aspiración.

Lo más que el diputado federal ofreció en la mesa fue no estorbarle el camino a su excuñada, más no estuvo de acuerdo en empuñar una bandera que no es suya, sino de David Monreal. Sabe de antemano que el proceso sucesorio se encuentra muy adelantado, y en los acuerdos nacionales las cosas se mueven intempestivamente.

De los tres que estuvieron presentes en dicha plática existió claridad en que las encuestas no le favorecen a la candidata oficial. Por ello David estará midiendo a Díaz Robles en próximos días, para conocer los resultados de su “estrategia” que consiste ahora en la sobre exposición mediática de la aspirante.

El problema es que, con todos los recursos a su alcance, su intensa promoción territorial no arrojó la pretendida mejora sostenida en su percepción. Entrar al terreno publicitario, o del “círculo rojo” como le llama David, tendrá menos impacto porque las campañas de aire tienen resonancia mayoritaria en zonas urbanas.

Es en ese segmento votante donde crece y se mantiene el sufragio de castigo en contra de todo lo que tenga que ver con la nueva gobernanza. No será nada sencillo intentar vender un producto que lleva la marca “davidista” de origen, el cual acumula rechazo mayoritario entre la población.

Sin embargo, el objetivo nació con miras a conquistar las encuestas de Morena, cuyas casas de sondeo ya han publicado algunas mediciones que llevan a Ulises Mejía Haro como favorito. Esos no son números que David, Ricardo y Verónica no hayan visto con anterioridad, sino que confirman los datos que ellos también tienen.

Mientras más inyectan recursos a esa campaña, más argumentos le entregan al equipo en Palacio Nacional que fortalezcan la idea de que Díaz Robles permanece como una aspirante poco competitiva con todo y cargada oficial, pues los reportes de las actividades de cada aspirante llegan con regularidad a los despachos de Sheinbaum.

Su reserva de tiempo se extiende a los meses de marzo y abril, previo a la definición oficial de Morena en mayo. El periodo de asueto por Semana Santa quita días efectivos para esa misma promoción, pues David además se ha enfocado en construir un Festival Cultural que busque imponer agenda.

Todo indica que el de la nueva gobernanza tendrá que ir al chantaje y la imposición de su candidata, en espera de que la línea en Palacio Nacional no se endurezca por una presunta rebelión de gobernadoras y gobernadores. Empero, las señales de la reforma electoral previenen de una presidenta que buscará tomar el control total de la elección y del partido, pese a Morena misma.


#Casualidades: Al Ayuntamiento de Zacatecas ya llegaron los auditores especiales de la federación, cuya encomienda es la supervisión forense de la primera mitad de la administración de Miguel Ángel Varela Pinedo.

Esa sería la razón por la que al de Tlaltenango se le nota un tanto nervioso y disperso, como han atestiguado sus compañeros en el cabildo y en las oficinas del municipio. Ahora sí está en riesgo su futuro político inmediato.

No se trata de construir una narrativa de lo que se encuentre en una auditoría forense, sino de abrir distintos procesos administrativos (e incluso penales) de la más mínima irregularidad de la que se tenga conocimiento por los auditores.

Si bien el discurso de Varela se ciñe meramente a la vendetta política de Puebla del Palmar, los vacíos administrativos por compras irregulares terminarán por opacar cualquier intento de justificación. Esos datos duros no tienen interpretación.

Es cierto que hay interés específico en llevar las auditorías forenses como un mecanismo de sujeción política. No obstante, la obligación de Varela (por sus propias aspiraciones) era la de cuadrar absolutamente todo en su gobierno.

No necesitaba encontrar el hilo negro. Con el interés puesto en la elección del 2027 tenía, sí o sí, que construir una administración absolutamente pulcra. Pero, imaginó que tomar las mismas decisiones que tomaba en Tlaltenango no tendría consecuencias de ningún tipo, y que nadie iba a notar lo evidente -según él-.

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