El inicio del periodo ordinario de sesiones en la Cámara de Diputados puso en mejores términos la relación entre Alejandro Moreno Cárdenas y Ricardo Monreal Ávila que, de acuerdo con algunos priistas, hasta hace poco se encontraba un tanto distante, con puentes de comunicación relativamente estrechos.
La bancada tricolor que encabeza el exgobernador de Campeche se preparó para complicar la sesión en la que las coordinaciones parlamentarias fijarían posturas con respecto al segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Sin embargo, algunos acuerdos sirvieron para enfriar los ánimos en el pleno.
Mientras Morena alistaba las condiciones legislativas que permitieran el desafuero del presidente nacional del PRI (que días antes amenazó a los guindas en un video mensaje), los tricolores apostaban por retomar las consignas de “narcogobierno” y “narcopartido” para responder la narrativa de Palacio Nacional.
El punto principal de la andanada priista en San Lázaro giraba en torno a las investigaciones en contra de “Andy” López Beltrán. Estaba en juego el inicio de un periodo de sesiones marcado por la polarización, pues el PRI no tenía inconveniente en quemar las naves si se insistía en el desafuero de “Alito” Moreno.
Pero, mientras a la presidenta dicen que le “ahorraron” una sesión ríspida (como cualquier otra), quien más ganó con la negociación de ambos políticos de ADN priista fue el mismo Andrés Manuel López Beltrán. Si Moreno Cárdenas permanecía en la ofensiva, los titulares de la prensa darían más enfoque -negativo- a “Andy” que a Claudia.

No obstante, Ricardo detuvo (temporalmente) las intenciones guindas de desaforar a “Alito”, a cambio de proteger la imagen de “Andy”, ahora envuelto en otro escándalo mediático después de que fuera retratado junto a su hermano Gonzalo en un restaurante de la colonia Condesa (en la Ciudad de México) que los López mandaron cerrar para la cena que compartieron con Daniel Asaf, Juan Domingo Beckmann y Mauricio Garduño.
Los priistas en Zacatecas deberían de leer con detenimiento lo que sucedió en San Lázaro el pasado martes. Especialmente en estos momentos, en que la definición de la candidatura “opositora” sigue en suspenso mientras en Morena terminan de medir a sus representantes estatales para la elección 2027. Lo que se sabe, al día de hoy, es que la asignación de género masculino sería prácticamente un hecho.
La cautela permanente con la que se ha movido Adolfo Bonilla Gómez podría no estar sólo recargada en sus cálculos electorales, sino en acuerdos previos que -según Arturo Medina Mayoral– son del más alto nivel. El general secretario de Seguridad Pública, con cierta indiscreción, habría dado pistas de lo que ocurre realmente tras bambalinas.
El 5 de febrero del 2023, en Agenda Política di a conocer el primer contrato plurianual por “Servicios Integrales de Tecnología” que licitó Manuel Eduardo Flores Sonduk para dar inicio a la edificación del nuevo Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad (C5i), previo al arribo en Zacatecas del general Arturo Medina.
Eran los primeros 255 millones de pesos con los que contaría el proyecto, distribuidos en un contrato que tenía vigencia desde octubre del 2022 mediante ministraciones anuales programadas hasta el ejercicio fiscal 2027. A la fecha, de acuerdo con información del mismo Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública estatal, la inversión del C5i suma más de 1 mil millones de pesos.

La versión de Medina Mayoral es que, una parte (no se sabe el porcentaje) de los 745 millones de pesos restantes, tuvo como destino una de las empresas de los Bonilla Gómez. Específicamente relacionados con la operación tecnológica industrial que lleva “Fito” en el conglomerado familiar.
Arturo Medina ha deslizado ese dato en pláticas relacionadas con el contexto político electoral en Zacatecas. Palabras más, palabras menos, según el titular de la SSP, había manera de ayudar a convencer a un indeciso Bonilla para que deje a un lado sus aspiraciones si le ofrecen otro contrato (de distintos que tiene la sociedad B15 con la nueva gobernanza) financieramente parecido al que se le otorgó en el C5i.
Para el infortunio del propio Medina Mayoral, su Unidad de Transparencia se encargó de reservar por cinco años toda la información relacionada con ese centro operativo de seguridad, como también dimos la primicia en Agenda Política el 29 de noviembre del 2024.
No hay manera de corroborar sus propias aseveraciones. Así que nos encontraremos, hasta noviembre del 2029, en una situación de dimes y diretes que ya aterrizaron en el clima electoral de Zacatecas. Sólo Adolfo Bonilla y Arturo Medina (y Ricardo Monreal Ávila) saben si esa información es verídica, o si más bien se trata de alguna forma de “blofeo” del general en los prolegómenos del proceso electoral. Uno que habla de que “Fito” es un aspirante sobornable.
Empero, la seguridad con la que el titular de la SSP comentó dicha presunción es lo que más llamó la atención de sus interlocutores. ¿Prudencia? ¿Cálculo electoral? ¿Acuerdos desconocidos? Lo que la oposición puede dar por sentado en estos momentos es que la relación entre “Alito” Moreno y Ricardo Monreal no será un factor aislado a la hora de las definiciones del 2027.
#Casualidades: En vez de tomar responsabilidad sobre las decisiones que como presidenta del Patronato de la FENAZA ha ejercido para esta edición de la feria, Yaseth Hernández Huerta busca culpables en los medios y la polémica en redes sociales.
Su discurso, sin embargo, es inverosímil por dos simples cuestiones. Ella misma puede verificar el repertorio de canciones que el artista Oscar Maydón presentó hace tres semanas en la Feria Nacional Potosina. La primera tonada con la que inauguró ese concierto (difundido en las redes del gobernador Ricardo Gallardo) dice lo siguiente:
“Te asustan mis armas
Lo noto en tu cara, tranquila, bebé
Que cuando ando contigo no me gusta usarlas
Solita te matas”.

El segundo razonamiento ilógico que manifestó Yaseth es que, teóricamente, el Patronato ya había acordado con el cantante la lista de canciones. Ninguna de ellas, en el supuesto que explicó, hacían alusión o apología del delito.
Tal vez pasó por alto que en la reciente edición de la FENAFRE, la Mesa de Construcción de Paz en Zacatecas negó la presentación de Luis R. Conriquez aún y cuando el artista declaró haber entregado otra lista parecida con canciones que, aseguró, no caían en apología del crimen organizado.
El criterio de las autoridades de seguridad fue el mismo en ambos casos. En medio de la crisis de violencia que empeoró con los atentados terroristas de Ojocaliente, lo que menos necesita la FENAZA es una nueva polémica relacionada con temas de delincuencia.
Suficiente tienen con el hecho de que la empresa que otra vez maneja el Palenque y la venta de bebidas (en toda la Feria) pertenece a la familia del cantante Julión Álvarez, involucrado en varias polémicas del mismo tipo, y sin visa vigente para realizar ninguna presentación en los Estados Unidos. ¿Quería más focos rojos la presidenta del Patronato?
