El próximo 26 de septiembre, el presidente nacional del PRI tendrá que dilucidar en Zacatecas no sólo los quiénes, sino el cómo y con qué aliados, el tricolor pretende asistir a la elección de cambio de gobierno en junio del 2027.

Más allá de presentar a Adolfo Bonilla Gómez como “Defensor de la Patria” (y a otros tantos aspirantes en municipios y distritos) para oficializar su lugar en la contienda interna opositora, Alejandro Moreno Cárdenas tendría que hacer un llamado a la construcción de una gran coalición en todo el estado.

Ya el diputado federal por el PT, Reginaldo Sandoval Flores, se adelantó ayer a la cacería de perfiles que podrían abandonar las filas de Morena luego de la selección de la coordinación estatal, en la que quedó excluida Geovanna Bañuelos de la Torre. Los del partido de la estrella prácticamente tienen un pie fuera de la alianza con Morena y PVEM, no sólo en Zacatecas, sino en todo el país.

Incluso realizó un llamado a Ulises Mejía Haro para que considere la posibilidad de fortalecer las filas del PT como alternativa a las designación de candidaturas que en el caso de los guindas se han abierto a una etapa de impugnaciones, como lo anunció también este lunes el senador por Michoacán, Raúl Morón Orozco.

No obstante, en el equipo de Ulises las cosas están muy claras: la revisión de la encuesta de Morena es insalvable, especialmente cuando los tres primeros lugares se encuentran prácticamente en un empate técnico. En esa tónica, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se pronunció porque las mediciones se transparenten, a manera de cerrar este ríspido episodio entre grupos de la 4T.

Tanto Mejía Haro, como José Narro Céspedes, saben que renunciar al partido guinda en estos momentos implica dejar el barco en manos de sus rivales de proceso interno. No son de la idea de “terciar la elección” en otro partido para favorecer un escenario donde los comicios pulvericen tanto el voto, que el triunfo sólo pueda obtenerse mediante la movilización de estructuras.

Así que insistirán en mantener disciplina, sin renunciar a su derecho a que se conozcan los sondeos que presentaron Citlalli Hernández Mora y Ariadna Montiel Reyes. Es en estos momentos cuando ambas dirigentes deberán enfrentar la parte más compleja del proceso interno en Morena: abrir las encuestas a escrutinio, sin modificar los resultados y privilegiando la “operación cicatriz”.

Pero, ¿por qué para Geovanna, Narro, Ulises y el mismo Carlos Puente Salas es tan importante evaluar minuciosamente el sondeo de sondeos de Morena? Porque de lo que se obtenga cada uno ratificará el peso que tiene dentro de la coalición oficialista. Con los números de cada cual la dirigencia nacional guinda les debería reconocer el lugar que tienen a la hora de cualquier posible negociación futura. Es eso, o hablar de “unidad” sólo de dientes hacia afuera.

Es el mismo argumento que esgrimió Saúl Monreal Ávila cuando los estatutos de Morena plasmaron la cláusula “anti-nepotismo” que le impidió seguir midiéndose en las encuestas que realizaba el partido en aquel entonces. No por desaparecer de los sondeos, las y los simpatizantes de un aspirante (en ese caso “El Cachorro”) abandonarían en su totalidad a la persona por la que desean votar.

Sin embargo, el que propone Morena es el peor esquema de un proceso interno partidista que, en vez de privilegiar los acuerdos desde un inicio, de lo que dispone es de una arena pre electoral en donde las y los participantes salgan a confrontarse, con muy pocas posibilidades de aliviar las tensiones cuando el árbitro pite la final de la contienda. Y no parece que Citlalli y Ariadna faciliten el camino de las reconciliaciones.

Frente a esa “guerra fratricida”, la oposición de Zacatecas pocas cosas tiene en claro hasta el momento. Nombres hay. Lo que no hay es un acuerdo entre instituciones. Mucho menos una propuesta que no termine por emular a los de enfrente, que ahora apuestan a ver quién pesa más a la hora de pensar en triunfos o derrotas.

“Alito” debería de traer bajo el brazo no sólo nombramientos para sus aspirantes. Lo que necesita la coalición opositora son respuestas concretas, antes que perfiles. El problema es que la expectativa se ha puesto tanto en si “Fito” se decide a participar o no (y cuándo), que la ruta de los consensos se ha dejado para después.

Jorge Romero Herrera ya había adelantado que para pensar en una coalición con el PRI a nivel local se necesita un tamizaje. Ese instrumento será a través de otra encuesta que medirá a las y los aspirantes de cada partido que pretendan participar en la elección al cambio de gobierno. Y, tal cual lo refirió: “así pierdan por el 0,5%“ el resultado será definitivo.

Y ahí vienen los asegunes: quién encuesta, cuántas mediciones, quién es el árbitro, qué garantías hay de que sus mediciones reflejen lo más nítido posible la opinión ciudadana. Aunque, bueno, ya sabemos que “Fito” sí quiere participar… sólo falta que la oposición construya todo lo demás.

Si bien el calendario marca los primeros días de enero como fecha límite para registrar el convenio de coalición local ante el IEEZ, los partidos que le disputarán el poder a Morena en Zacatecas son quienes deberían de convencer a sus votantes que ya aterrizaron en la elección y que tienen una idea clara del tamaño del reto que viene en los próximos meses.


#Casualidades: Si el segundo informe de gobierno de Miguel Ángel Varela Pinedo era un mensaje sobre su futuro político próximo, lo único que se ve en el horizonte es una diputación federal en el distrito 2.

El “infante azul” presumió acarreo de estructuras de la zona de Los Cañones, en la que ha participado electoralmente distintas veces. De poco han servido sus brigadas de militantes panistas que se dedican a recorrer todo el estado, con recursos del Ayuntamiento de Zacatecas.

Recordemos que, al menos durante junio y julio, el de Tlaltenango dejó sin contratos al personal de servicios públicos del municipio y redireccionó ese presupuesto para pagar a sus promotores en tierra mediante un experimento albiazul llamado “Mejora de Calles”, que coordinó Aldo Peláez Mejía.

Los toques de puerta, casa por casa, poco han ayudado a su ambición de verse como gobernador, en la que ha abonado todo tipo de pleitos y pactos incumplidos. Excepto el que mantiene con la titular del Órgano Interno de Control, Elba Liliana García Arredondo.

La mayor preocupación de la contralora, en estos días, es cerrar las observaciones del contrato multimillonario para arrendamiento de vehículos del ayuntamiento, antes de que los procesos de solventación sean atraídos por las auditorías forenses de la ASF o la revisión de las cuentas públicas de la ASE.

Por eso ya operan también la compra de materiales a través de un convenio con una asociación civil (patrocinada por Luis Alberto Villalrreal García), que les permita obtener facturas de adquisición de pintura para el programa “Qué bien pinta Zacatecas” que presentaron ayer en el municipio. Y con estas tapar un hueco financiero de más de 2.5 millones de pesos.

Porque una cosa es hacer negocio con los de Puebla del Palmar, como los han consolidado en los últimos años los Bonilla Gómez, que pelearte con los de Puebla del Palmar mientras desfalcas las arcas municipales y te vendes como presunto “opositor real”, con el lodo hasta las rodillas.

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