Miguel Ángel Varela Pinedo no es un delegado político del PAN. Tiene un nombramiento de “coordinador del cambio” (como lo explicó a los medios de comunicación a mitad de semana), que le otorgó su partido en marzo de este año. Esa designación no le da mayor peso frente a todo el Consejo Político Estatal de Acción Nacional en Zacatecas.
Podrá llamarse “aliancista”, pero sabe que no depende de él -exclusivamente- la construcción de coaliciones en las que participarán los albiazules. Esa es una mentira que intenta vender a la opinión pública, y que ya deja al descubierto el desdén que tiene por el partido que comanda su dedo meñique, Aldo Peláez Mejía.
La facción de Varela Pinedo tampoco tiene el control mayoritario de ese Consejo Político Estatal. Así que, el hecho de pretender que un personaje como el de Tlaltenango “no busca romper la coalición”, ni siquiera permite entender lo que está sucediendo al interior del PAN. Por supuesto que su sueño -guajiro- es encabezar la candidatura al gobierno en 2027.
Empero, de ello a que si quiera su instituto político lo considere como el contendiente con el que quisiera ir a campaña la militancia, hay un trecho enorme. En este espacio hemos explicado a detalle las constantes divisiones que promovió el “infante azul” al interior de su partido, con consecuencias medibles hoy en día. Rompió consensos, desconoció acuerdos, e intentó depurar al partido de quienes no eran sus aliados.
Miguel es lo más parecido que existe entre la oposición zacatecana a un David Monreal Ávila. Mitómano, imprudente, negligente y rencoroso. Casi cortados con la misma tijera esos dos.

Pues bien, el “coordinador del PAN“ en el estado está ceñido a un discurso que busca engañar más que informar. En el momento en que el Consejo Estatal albiazul decida competir en coalición -como abrió la posibilidad Jorge Romero Herrera, y después cristalizó esa idea en Nuevo León– lo que diga Varela será lo de menos.
El poder de decisión lo tiene la militancia y sus delegados, no un aspirante a mantener viva su carrera política antes de que sus corruptelas lo desaparezcan de la escena pública por un buen tiempo. Y, por lo que se palpó en la última reunión del Consejo Estatal panista, esa militancia tiene en la bosla el voto a favor de la alianza.
La firma del convenio de coalición, per sé, luego viene con la autorización de la Comisión Permanente en Zacatecas, que es la que firma y envía la solicitud local al Comité Nacional para una última evaluación y ratificación. Pero, para desgracia del estilo político de Varela, en la Permanente zacatecana también ha dejado correr pleitos con buena parte de sus integrantes.
Y, al igual que David Monreal, al de Tlaltenango no le interesa enmendar diferencias, sino profundizarlas y acentuarlas. Por supuesto que nada de eso tuvo tiempo de explicarle a Alejandro Moreno Cárdenas el pasado sábado porque, a diferencia de otra mentira que manifestó públicamente (y con la que despertó suspicacias entre sus aliados), Varela nunca se entrevistó con “Alito” por espacio de más de una hora.
Como se advirtió aquí en una entrega anterior, el “infante azul” tuvo que solicitar que lo colaran a la comida en la quinta El Cordero, donde estaba la plana mayor priista de Zacatecas. Ahí, su trato con Alejandro Moreno fue muy breve, casi esporádico. Y lo único que quedó para el recuerdo fue una foto.

Al concluir ese convivio, Miguel dedicó su tiempo (al menos el que pude atestiguar ahí) a confrontar al diputado Pedro Martínez Flores, al presidente municipal Rodrigo Ureño Bañuelos, y luego al empresario radiofónico Rodrigo Rodríguez Reyes. Una discusión seguida de la otra, que mostraban a un alcalde capitalino evidentemente afectado por todo lo que sucedía a su alrededor.
Los comentócratas que dicen que Varela “guardó compostura” en aquella comida definitivamente fueron timados, pues los que estuvimos presentes en ese momento vimos las imágenes contrarias a su “lavado de cara” narrativo. Y los opinólogos que especulan que Miguel buscará romper la alianza, en definitiva no han entendido la vida interna ni los estatutos del PAN. O tienen fuentes muy limitadas.
Que Miguel es un factor de inestabilidad (incluso para él mismo), de eso no hay duda en estos momentos. Que su voto sólo vale una unidad en el Consejo Político estatal y en la Comisión Permanente de su partido, eso es todavía más evidente. Así que, ¿cuál es el objetivo de Varela al proponerse como un interlocutor del PAN en la construcción de la coalición opositora?
En lo inmediato es tratar de aliviar el daño que sus decisiones le han generado, mismas que aprovechó el exdiputado José Isabel Trejo Reyes para ofrecerse como un puente de comunicación informal entre las dirigencias nacionales y una parte del Consejo Estatal y de la Comisión Permanente del partido. Una especie de sensor del pulso político en el PAN de Zacatecas.
Cuando la coalición sea ratificada por el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, a solicitud de la Permanente estatal, Miguel Varela habrá valido por él y su aspiración personal, nada más. Sin embargo, será la militancia panista la que le quite la oportunidad de “romper” lo que nunca ha estado en sus manos. Y entonces sólo queda dilucidar: ¿reelección o alguna plurinominal donde no estorbe a la campaña?
#Casualidades: La coordinadora estatal de Morena impuesta por David Monreal con todos los pronósticos en contra de las mismas casas encuestadoras que participaron en el proceso interno guinda, dice que ahora busca la reconciliación y la unidad.
Varias casas encuestadoras como Enkoll, Mendoza Blanco y Asociados, De las Heras Demotecnia, y otras aliadas del partido y de Palacio Nacional, publicaron una y otra vez (con recursos que llevaban el visto bueno de Claudia Sheinbaum Pardo) las mediciones que hoy reclaman en el PT de Zacatecas.
Ulises Mejía Haro en primer lugar, y Geovanna Bañuelos de la Torre en segundo, explicaron José Narro Céspedes y Alfredo Femat Bañuelos por separado. La manipulación vino en el cambio de secciones encuestadas, que operó Ariadna Montiel Reyes.

Por eso, durante la presentación de los 17 coordinadores estatales, Verónica Díaz Robles aparece entre las y los 5 contendientes menos competitivos del partido, que ahora deberá cargar su coordinador de campaña, y excuñado, David Monreal.
El llamado a la “unidad” es una simple vacilada. Distintos actores políticos han confirmado a este espacio que, acuerdo que construye Ricardo Monreal Ávila (el verdadero dedo elector) para ayudarles en una contienda cuesta arriba, acuerdo que desconocen David, Verónica y Carlos Alberto Zúñiga Rivera. ¿Unidad? Ni entre ellos.
Digamos que, su campaña es como el reencarpetamiento de la vialidad Tránsito Pesado, a la altura de la central de autobuses, en la capital zacatecana. Una obra que operó la constructora fresnillense “Triturados Santo Niño” (familiares de Zuñi), que apenas unas cuantas lluvias ya empezó a quebrarse y ondularse, más de lo que estaba a días de su renovación. Son un claro ejemplo del costo de improvisar.
