Para Luz Eugenia Pérez Haro la entrega de subsidios a la vivienda a funcionarios estatales del contentillo de David Monreal Ávila, en el programa Construyendo Bienestar, no resultaba un asunto prioritario a transparentar como parte del discurso de la titular de SEDUVOT durante su comparecencia con motivo del quinto (des)informe de (des)gobierno.
Se refirió a los apoyos para autoconstrucción y la asignación de viviendas de interés social (con recursos federales), como las únicas políticas que desarrolla su dependencia en materia de fortalecimiento a la economía familiar. La repartición de lotes en el fraccionamiento Villas Universidad, “detonado” con reserva territorial del gobierno estatal, fue un asunto omiso.
Uno de los temas públicos más observados en los últimos meses, para el que ni siquiera pudo comparecer en el fracasado experimento comunicativo llamado “La Informativa”, le valieron a Luz Eugenia un par de tarjetas previamente elaboradas con su equipo jurídico que vendrían como respuesta a los cuestionamientos de los diputados de oposición.
La pregunta llegó en la primera ronda de participaciones, a través del diputado Jesús Badillo Méndez. Y, en menos de 2 minutos, la de SEDUVOT justificó y confirmó lo que toda la sociedad supo en cuanto se descubrió la lista de beneficiarios del 2025, con subsidios que abarcaron desde los 238 mil hasta los 624 mil pesos. En su mayoría, funcionarios de alto nivel, e integrantes del séquito de Carlos Alberto Zúñiga Rivera.
Que las reglas de operación eran claras, y que luego se abriría el mismo programa para toda la población, dijo David Monreal Ávila un par de meses atrás. Pérez Haro, en cambio, finalmente se sinceró. La convocatoria la dio a conocer únicamente el que se dice “gobernador” en el evento inaugural del fraccionamiento. Con ello contradecía su primer versión, sobre supuestos lineamientos que no existieron.

El pasado 8 de julio, Luz Eugenia le dijo a NTR Zacatecas, que la asignación de subsidios no era “ningún secreto”, pese a la enorme molestia que despertó entre las y los aplaudidores del sexenio, quienes todavía en estas fechas buscan cortar cabezas por haber filtrado la lista de beneficiarios. De ello se encarga la subsecretaria de Egresos, Silvia Saavedra Juárez. Su hermano, Bruno, aparece con un apoyo de 624 mil pesos.
Pérez Haro también explicó entonces que las reglas de operación favorecían la elección de perfiles de la burocracia, como población objetivo. Dicha aseveración fue desvirtuada, en distintas ocasiones, en este espacio y en los interiores de NTR Zacatecas, los dos medios que pusimos más atención e investigación a la obscena lista de beneficiarios.
“Nosotros fuimos atendiendo las solicitudes de acuerdo a como nos fueron llegando después de que se hizo el anuncio, que fue el propio gobernador a Villas Universidad a anunciarlas, recibimos, pues sí, varias solicitudes. Muchos al final no alcanzaron créditos” (sic). Mientras Luz Eugenia confesaba lo anterior, a su lado la escuchaba Ruth Calderón Babún, cuyo hijo, Javier Buenrostro Calderón, recibió un subsidio de 230 mil 880 pesos.
NTR Zacatecas y Agenda Política se dieron a la tarea de buscar -durante semanas- copia en físico, o electrónica, de la supuesta invitación a la que hasta hoy hizo referencia la de SEDUVOT. No obstante, en ninguno de los registros públicos apareció la convocatoria dirigida exclusivamente a funcionarios. En la nueva gobernanza no les quedó más que buscar una salida en falso.
De acuerdo con el gabinete de David Monreal, el programa emergente de apoyo a migrantes (a principios de 2025) fue el proyecto mediante el cual la burocracia favorita de David y de Carlos Alberto Zúñiga Rivera se hicieron de la reserva territorial pública que urbanizó y edificó el Grupo Constructor Plata, de Guadalupe Bañuelos Robles (socio de Ricardo Monreal Ávila). La empresa que también tramitó esos créditos ante el INFONAVIT.

Y nada de lo que justificaron durante meses David y Luz Eugenia estaba cerca de reconocer lo que la titular de SEDUVOT confirmó este miércoles: la convocatoria fue un asunto restringido para unos cuantos, con el conocimiento pleno y el consentimiento del que se dice “gobernador”, para regalar lotes a sus más eficientes aplaudidores.
Sin embargo, el problema no concluye ahí. Como se explicó en este espacio el 14 de julio, existe una nueva lista de beneficiarios que recibieron subsidios durante este 2026, de los cuales al menos 40 de ellos y ellas integran otro grupo de burócratas favorecidos por la magia de la lambisconería oficial. De tales subsidios, Luz Eugenia Pérez Haro prefirió guardar silencio.
En su acostumbrada (y disparatada) socarronería, la diputada Susana Barragán Espinosa intervino en el tema para pedirle a la oposición que diseñaran una iniciativa que tuviera como objetivo impedirle a la burocracia tener acceso a ningún beneficio público proveniente de los recursos estatales.
Su postura sirve de ejemplo del reduccionismo simplista y la poca seriedad con las que piensan los asuntos públicos en la nueva gobernanza. En vez de pedir transparencia (que por ley todos los datos tendrían que estar a la vista del público), la que ahora se candidatea a presidenta municipal de Guadalupe mejor propone restringirle derechos a las y los trabajadores del gobierno estatal.
No se trata de limitar el acceso al recurso público, sino de preguntarse qué hacen en la lista de beneficiarios de un programa que no se publicitó, nombres como Carlos Zúñiga Rivera, Víctor Humberto de la Torre Delgado, Gabriela Evangelina Pinedo Morales, Roberto de León Hernández, Irvin Omar Macías Jaramillo, Gerardo Robles Mata, Nieves Medellín, Kevin Guerra… y un largo etcétera de “preferitis” del subsidio. Pero, ¿y la lista del 2026, por qué la esconden?
#Casualidades: Dejó pasar al menos una semana sin renovar contratos a las y los funcionarios del Ayuntamiento de Zacatecas, porque su prioridad es la campaña (que va perdiendo gracias a él mismo). Hasta que la opinión pública encontró que tampoco tiene cédula profesional.
Miguel Ángel Varela Pinedo despachó el lunes por la mañana en el municipio capitalino para dar luz verde a nuevas contrataciones. Estas serán afectadas en bonos y compensaciones, si es que algún(a) burócrata asistió al destape de Adolfo Bonilla Gómez, el 26 de septiembre.
Empero, su urgencia ya no eran los inconformes que empezaban a manifestarse en los pasillos del municipio debido a la pasividad del de Tlaltenango, soportada por la ausencia de su director de Recursos Humanos, Marco Antonio García Acuña, de nueva cuenta hospitalizado, y sin un encargado de despacho como remplazo.

La crisis (no sólo nerviosa, pues hace tiempo dejó de tomar los ansiolíticos que le fueron recetados) sobre su imagen y sus aspiraciones, ahora llegó porque la opinión pública lo descubrió sin cédula profesional, firmando oficios y documentos oficiales como presunto “licenciado” en alguna carrera hecha al vapor.
Varela Pinedo informó a su staff que, ese mismo lunes, iba a realizar un traslado de urgencia a la ciudad de Guadalajara para terminar de tramitar su titulación. Por congruencia no realizó pernoctas ni cambios de ruta, pues pretendía desahogar parte de su agenda capitalina antes de concluir el día.
A la fecha sigue sin presentar su cédula profesional, o la constancia de titulación. Así, prefirió mejor tirarse al suelo (por enésima ocasión), para acusar a otro igual que él, de que lo hacía responsable de cualquier cosa que pudiera pasarle a su familia. Ayer, además, se convirtió en vocero oficioso de los sucesos de inseguridad en Huanusco. Y ahí la lleva, más inestable y desesperado que de costumbre porque la realidad lo está rebasando (otra vez).
Por cierto, ¿cuántos directores del gabinete de Varela están titulados? ¿Y los aviadores de Michoacán, en qué etapa de su vida profesional se encuentran? A ver si el jefe de gabinete, Gerardo Zamora Castillo, se anima a informarnos la situación de su madre y su esposa en la nómina municipal.
