No necesitan expulsar a ningún(a) militante del PRI en Zacatecas. El exgobernador Alejandro Tello Cristerna no necesita explicarnos que se siente “excluido” de su partido, desde sus largas vacaciones de la política. Carlos Aurelio Peña Badillo tampoco necesita evaluar quién sí jugó y quién no jugó con las siglas de su partido desde la elección del 2021.
Porque, diría el clásico: “lo que se ve, no se pregunta”. Es cierto que en el otrora “partidazo” necesitan abrir un proceso de cicatrización, que de ninguna manera inicie con este ir y venir de reproches donde esconden verdades a medias. Cada quién sabe a qué le apostó desde el 2018, y las decisiones que se tomaron en el 2021.
Ningún tricolor puede negar dónde tiene los pies puestos hoy en día. Unos en Querétaro (a falta de alguna oferta que nunca llegó de la Cuarta Transformación), con la tranquilidad de que a él y a su familia la nueva gobernanza ni los persiguió ni les hizo pasar ningún proceso administrativo, porque los acuerdos se respetan.
O en Fresnillo, gozando de esos mismos consensos, a través de convenios millonarios para distintas empresas que no se limitan únicamente al ramo de la comunicación; también en el ámbito agropecuario. Por supuesto que deslindarse a tiempo del PRI y de la política iba a dejar bastantes dividendos.
Sin embargo, quienes disfrutan de ese sosiego y de esos usufructos, hoy intentan ponerse en el pedestal de los “salvadores” de su partido y del estado. Pues deberían de saber que cómo dejaron las cosas no necesariamente las van a encontrar de regreso, porque las ausencias en política también tienen costos.

Incluso cuando Roberto Luévano Ruiz se alejó del PRI en la elección del 2018 para coquetear con Morena, después regresó con una candidatura que se quedó a2 mil votos de ganar Guadalupe. Los mismos que ahora reprochan, son los mismos que no ayudaron a poner un solo voto de esos 2 mil que hicieron falta. Las ausencias pesaron.
Pero, esos ausentes ni se van, ni se quedan. Mejor esperan a que la coyuntura los vuelva a meter en el tablero, como si los únicos que tuvieran facturas pendientes fueran los alonsistas. Claro que las tienen, como todos los demás. ¿Y es acaso Adolfo Bonilla Gómez quien va a procurar la mínima cicatrización al interior?
Qué fácil es sentarse a esperar a que“las aguas se calmen”. A ver si se da la coalición, a ver si no es Ulises Mejía Haro el candidato, a ver si al último imponen a Verónica, a ver si Miguel Varela Pinedo no hace rabieta (aunque es quien más tenga que perder), a ver si MC sirve de Plan B. Lo que“Fito” Bonilla llama “silencio” en la política se entiende como“deslinde”.
Y no sólo se entiende; también se ve y se palpa. Claro que hay mucho por lo cual ahora es mejor deslindarse: la cantidad de millones mensuales que le ingresan a los Bonilla del gobierno de David Monreal Ávila es un buen motivo. Aunque entre ellos se avienten la bolita de quién lleva las riendas de qué en B15, para Ricardo y David son la misma familia.
Puede que, también, en la moneda al aire como está ahora la sucesión en Zacatecas, mañana ni siquiera sea candidato y siga con el asunto suyo de Telecable. Lo hizo en 2021, ¿por qué no lo haría otra vez? A eso que llama “esperar los tiempos”, hay que entenderlo como que “depende del candidato o candidata de Morena para saber si va o no a la candidatura”.

En lo que tantas preguntas se resuelven con el paso de los meses, en B15 seguiremos viendo una barra de entrevistas llena de funcionarios del gabinete de la nueva gobernanza, más que en los espacios noticiosos del SIZART. Porque, insisto, lo que se ve no se pregunta. Además de que sirve como indicador para entender mejor la coyuntura actual.
Qué importa que, por ejemplo, en el PRI tengan un alcalde entre los cinco mejores evaluados de su partido a nivel nacional, como lo contrasta la última encuesta de Mitofsky para el caso de Javier Torres Rodríguez. Hoy el tema es que quienes menos deberían de reprochar, salieron de su largo periodo de receso y deslinde para sentirse aludidos.
Nivel 47 entre todos los alcaldes de distintos partidos, “Javo” Torres sí fue uno de los nombres que mencionó Alejandro Moreno Cárdenas en diciembre como posible aspirante a la gubernatura estatal. ¿Cuántas veces han estado Alejandro Tello y Cristina Rodríguez en Fresnillo desde su exilio? ¿No van por culpa de Carlos Peña, en serio?
Esa misma encuesta tiene a José Saldívar Alcalde en el número 55, y a Miguel Varela en el 136 del ranking entre 150 presidentes evaluados. Claro, como a Javier Torres le entregó la candidatura Peña Badillo (como en el 2021 suponemos que tuvo el apoyo de Tello), ese no es un tema que le importe a los autoexiliados.
Ni siquiera hablemos de una presunta coalición opositora. En el PRI no han empezado por ser partido otra vez. No les preocupa ser institución, sino una copia de aquella añeja “perredización” con tribus fragmentadas que un día tienen más poder que otros, y viceversa. ¿Fácil ganarle a Morena? ¿En qué Zacatecas viven? ¿Viven en Zacatecas?
#Casualidades: Quienes sí entendieron que la política es de momentos, y además de partido en el que hay que tener un candidato definido que se dedique precisamente a construir un proyecto vendible y rentable electoralmente, son los del PVEM.
Jorge Miranda Castro (el exsecretario de Finanzas de Tello) truncó sus aspiraciones cuando decía que quería ser senador y de ahí saltar a la candidatura al gobierno estatal. Por abrir la boca antes, Verónica Díaz Robles lo hizo a un lado en 2024.
El mensaje, bien entendido, lo asumieron y presentaron bandera de paz con la nueva gobernanza hace algunos años. Sin embargo, eso no significa que su candidato,Carlos Alberto Puente Salas hoy dependa de si le dan visto bueno o no, en las oficinas de David Monreal.

Hoy, las condiciones del Verde Ecologista en medio de la reforma electoral son distintas y abren distintos escenarios todavía inciertos. Pero, a diferencia de otros, los del PVEM están ahí, tomando decisiones, porque es momento de tomar decisiones.
Así presumió Puente dos fotografías hace unos días con los representantes nacionales de COPARMEX y de CONCAMIN a nivel nacional. No están esperando, ni van a esperar, a que David o Verónica les den permiso para hacer su propia campaña.
Saben del peso que tienen en la alianza Morena-PVEM, y le dan valor. Una coyuntura lo puede cambiar todo. La misma esperanza tienen David y Verónica en imponerse la candidatura, pues las encuestas ya los dejaron atrás (y lo saben). Porque, aunque estrecho el margen, en política se juega a lo posible, no a esperar a que los planetas se alineen.
