En el Comité Ejecutivo Nacional de Morena hay preocupación por los números de aprobación que cargan sus gobiernos estatales previo a la elección del 2027. Ese fue uno de los primeros diagnósticos que corrió Ariadna Montiel Reyes, al llegar como relevo de la exdirigente Luisa María Alcalde Luján.
En paralelo a las mediciones que realizan de las y los posibles aspirantes que abanderen al partido guinda después del mes de junio, las métricas se enfocan en los porcentajes de aceptación que muestra la ciudadanía dentro de las entidades que se vistieron de guinda hace cinco años.
Y no son pocos los estados que aparecen en media tabla para abajo, en cuanto se trata de calificar a los gobiernos guindas. Ese otro elemento pondrá en la mesa de selección de aspirantes la dirigencia nacional de Morena, además de los filtros en materia de seguridad y “reputación” de sus coordinadores de la defensa del voto.
El objetivo es proteger a la marca partido que ahora naufraga mediáticamente por las presiones de Estados Unidos para procesar “narcopolíticos”, y las tensiones internas por el reordenamiento de poder frente a la política internacional. Por ende, las mediciones evaluarán distintos elementos que sustenten el proceso interno guinda.
Son métricas que lo mismo impactarán a los partidos que hagan coalición con Morena, así como a las y los aspirantes que provengan del PT y del PVEM. Ya una vez establecidos los criterios numéricos, las mesas de consenso de quienes integren la alianza oficialista partirá a las negociaciones con Palacio Nacional.

Se ha hablado de la posibilidad de ejercer “vetos” y del papel que jugarán las y los gobernadores en la definición de sus sucesores. En el caso de Zacatecas, el caso emblemático es el de Ulises Mejía Haro a quien la nueva gobernanza buscará cerrarle el paso, aunque la misma dirigencia nacional confirme sus buenos números.
Si algo sabe Ariadna Montiel es que a Verónica del Carmen Díaz Robles le queda muy poco tiempo para “remontar” en las encuestas. Y sin números que la beneficien, la intención de imponer a la senadora como coordinadora de la defensa del voto se convierte en un tema que incluso buscarían capitalizar en contra el PT y el Verde.
Esto debido a que la brecha que existe entre Ulises y Verónica no es menor. Por ende, aplicar el “veto” llevaría necesariamente a eliminar como posible aspirante a la exdelegada del Bienestar, pues al menos por el lado del Partido del Trabajo no acompañarían una imposición de ese tipo.
El partido de la estrella tiene a su propia aspirante en la figura de Geovanna Bañuelos de la Torre, mientras que los Ecologistas impulsarían la cuota de partido con Carlos Alberto Puente Salas. Si la dirigencia nacional de Morena desconoce sus propios números, entonces las negociaciones ya no se tratarían de competitividad.
Pensando en la eliminación de los más discordantes (caso de Ulises y de Verónica), la definición podría tomar otro rumbo en el tejido nacional de candidaturas con el peso que tengan el PT y el PVEM dentro de los acuerdos. El punto de choque entre los aliados sería entonces en la definición de la cuota de género.

Manuel Velasco Coello defenderá la signatura del género masculino en Zacatecas para abrir todavía más posibilidades a su aspirante. Lleva de ventaja la relación cordial que mantiene tanto con David como con Ricardo Monreal Ávila, lo que pondría a Puente como un posible punto de equilibrio entre los intereses en lucha.
Mientras que la senadora Geovanna Bañuelos aprovecharía el peso electoral que busca reclamar el PT al partido guinda, pues hasta el momento el movimiento no ha tenido concesiones en gubernaturas para Alberto Anaya Gutiérrez. En ambos casos, esos partidos se alejan del apellido Monreal y del desgaste de Morena en el estado.
Empero, los acuerdos deben de ser de tal magnitud y calidad que permitan adherir a los excluidos, ya sea por “veto” (Ulises y Verónica), o por la cláusula anti-nepotismo que neutralizó a Saúl Monreal Ávila. Será un proceso de construcción de unidad nada sencillo el que le espera a Ariadna Montiel.
Está por verse hasta dónde Palacio Nacional elije sobre métricas que cuiden la marca guinda, o por acuerdos que aprovechen sus aliados con la misma consigna: darle una salida a Morena en estados donde los intereses sean tan contradictorios, que la única forma de transitar sea a través de rutas alternativas.
#Casualidades: Los hermanos Castro Trejo confirmaron, una vez más, que las causas de unos cuantos también sirve a los propósitos de sus prácticas de coyotaje vestidas de la supuesta lucha campesina (de la que solo son una minoría).
El movimiento disidente que encabezaron en los últimos meses jugó con el poder de las redes sociales, que ahora se revirtió en su contra gracias a un video que difundió en Facebook una de las productoras afectadas por la ambición de los Castro.
Las imágenes y las pruebas que han difundido las nuevas inconformes no dejan lugar a dudas: los líderes acapararon costales y los repartieron entre una camarilla de los suyos, también compuesta por algunos de sus familiares.

Por eso los Castro Trejo y Rubén Hernández nunca quisieron presentar la lista de 300 presuntos beneficiarios, pues ello comprometía la posibilidad de manipular a su antojo los acuerdos que obtuvieron tras las presiones en las calles.
Angel Mario Olais Ávila tampoco tuvo la pericia de solicitar la misma lista, e incluirla en el primer convenio firmado en marzo, como garantía de que quienes se encontraban ahí efectivamente habían quedado fuera del programa de acopio de frijol.
Una vez pagados los inconformes, aquellas arengas que exigían la auditoría integral al Precio de Garantía desaparecieron de la narrativa, y las manifestaciones se convirtieron en cosa del pasado. Total, lo que querían ya lo habían obtenido y de la manera que más les convenía.
