Qué tan desarticulada debe de estar la “estrategia” de la senadora Verónica Díaz Robles, que a unas semanas de que inicien los registros para el proceso interno de Morena rumbo a las elecciones del 2027, la instrucción que recibieron los servidores de la nación hace unos días fue ¡conseguirle seguidores en Facebook!
En la delegación de programas sociales las cosas avanzan a punta de amenazas. Sí o sí, los servidores deben enviar evidencias -a partir de las 5 de la mañana– de sus primeros recorridos en campo para repartir publicidad de la senadora guinda con la que la presentan como única aspirante que encabeza algunas encuestas.
De tal forma que cada puerta en vivienda, o los parabrisas de los automóviles, amanezcan tapizados con la cara de la legisladora; así, hasta saturar las calles de panfletos que no hacen más que acumular basura. Aunado a ello, recientemente Adilene Rosales Romero les asignó una nueva tarea.
El mensaje que circuló por los grupos de servidores explica lo siguiente: “a partir de esta semana y hasta el próximo lunes tendremos la actividad de crecimiento de la página de la jefa, muchos ya tenemos folletos donde sale el código QR, a partir de mañana estará a prueba la región para medir crecimiento” (sic).
Y continúa: “nos están pidiendo meta de 10 seguidores diarios por sn [servidor de la nación], esto quiere decir que al lunes debemos contar con nuestros 70 a 100 seguidores por servidor… diario a las 6 de la tarde les pediré su evidencia de sus 10 seguidores por día, para ponerlo en la tabla que me están pidiendo” (sic).
El chat de funcionarios federales al que tuvo acceso Agenda Política también registra otro llamado de atención: “Compañeros son nuevos seguidores, no personas que ya la siguen. La evidencia puede ser foto del antes y después o simplemente el nombre, aparecerá en seguidores recientes y así podemos cotejarlo” (sic).
El código QR que repartieron a las y los servidores, y que anexo en esta misma columna, en efecto redirige a un sitio web a nombre de la senadora Díaz Robles en el que colocaron los enlaces de sus distintos perfiles de redes sociales. Prácticamente en eso consiste su sesudo plan para“posicionarla” en el ánimo ciudadano.
Cuentas infladas de personas a las que las han obligado a seguir los perfiles oficiales de Verónica Díaz, y que a su vez deben “convencer” a más internautas para que ayuden a crecer los números de la legisladora en sus redes sociales. Un enorme cascarón, frágil y sin contenido. Eso sigue siendo la famosa “estructura de programas sociales”.
Las grietas de esa falsa “super estructura” cada vez comienzan a verse con mayor claridad. Tienen que ver, por ejemplo, con la paranoia del subdelegado de Bienestar, Miguel Ángel Tapia Trujillo, que el pasado 19 de mayo reunió a sus subalternos para subir de tono la intimidación y la coerción institucional.
En aquella reunión, el de -distinguible- apodo “Chamber” gritoneó a las y los servidores de su región para recordarles que es un funcionario “intocable”, y que “si lo querían joder a él o a la jefa [Verónica Díaz], la delegada [Adilene Rosales]” pagaría mil 500 pesos a distintos periodistas para echar de cabeza a sus fuentes dentro del Bienestar.







Además de retratarlos de cuerpo entero, sus intentos de ultimátums y amagos entregan hoy una clara imagen de las tensiones que se viven dentro de la “super estructura” que un día comandó Díaz Robles. Para los servidores no hay lealtades palpables, pues sus jefes políticos en cualquier momento dispensan de ellos y ellas.
Lo han visto en decenas de ocasiones. Y qué mejor episodio les regaló la exdiputada María del Refugio Ávalos Márquez cuando, de formar parte del “círculo íntimo” de la senadora Verónica, luego fue excluida por un gesto político de su cónyuge que leyeron como traición absoluta. ¿No configura eso violencia política al achacarle a ella el “error” del exdirector Roque Márquez Pérez?
No obstante, estos son los “infiernitos” que supuestamente se dedican a apagar en la delegación de Bienestar. Encuestas a modo, publicidad que termina en la basura y en el hartazgo ciudadano, una débil estructura de servidores que en su momento apoyarán otros proyectos políticos, y una aspirante que no parece “gobernadora”.
Faltan 17 días para los registros de Morena entre quienes disputarán las coordinaciones de la defensa del voto en los estados. Cuando las encuestas guindas lleguen a las viviendas en Zacatecas, no habrá sorpresa si lo que encuentra la dirigencia nacional es un mito al que siempre llamaron “super delegación del Bienestar”.
#Casualidades: Este viernes concluye el plazo para que las y los secretarios del gabinete de la nueva gobernanza que aspiren a una diputación local se separen de sus puestos, gracias al ingenio de Santos Antonio González Huerta.
A la fecha nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que quería lograr el joven discípulo que “charolea” con aquello del “ricardismo”. Lo que sí es un hecho es que, el remedio que le quiere vender a sus ilusos compañeros de gobierno y partido, ahora es lo único que le falta para concluir la “travesura”.
La Constitución de Zacatecas en su artículo 53 es bastante clara: un año antes de la elección (del 6 de junio del 2027), quienes ocuparon las titularidades de secretarías y subsecretarías tendrán que separarse del cargo. El plazo concluye hoy.

Santos González, a través de uno de sus mentores que vive entre las sombras del TSJEZ (del que teóricamente no forma parte), sacó conclusiones de que las y los secretarios más adelante podrán impugnar lo que no revisaron constitucionalmente hace un año.
El periodo para realizar una controversia constitucional de aquella reforma concluyó en febrero del 2025, y no hay manera de que ninguna impugnación “resguarde” los derechos político electorales que perdieron desde que se publicó la #LeySantos.
Ahora que, si es tan fácil “chamaquearlos”, definitivamente el gabinete de la nueva gobernanza merece vivir todo lo que le está ocurriendo. Aunque, claro, hay prioridades. Si el “cascarón” de la Secta del Bienestar no logra encumbrar a su candidata, los demás castillos (fantasiosos) se vendrán abajo como efecto dominó. Falta un mes.


