Encapsulado y evadido.

No sólo lo encapsularon. A David Monreal lo protegen de la realidad que debe de enfrentar. Es el estilo, y por más que Ricardo Monreal intente modificarlo, su hermano no maduró como él lo aseguraba.

“Que coman pasteles”.

Un magisterio en crisis, funcionarios de Finanzas atendiendo invitaciones, y David en una fiesta que bien rememora la frase de María Antonieta de Austria: “si el pueblo no tiene pan, que coman pasteles”.

El desprecio de la federación.

Las banalidades de los primeros días de gobierno tan sólo encubren una realidad: el desprecio de la federación hacia David Monreal en la crisis de recursos.

Austeridad no por gusto ni convicción.

A estas alturas lo de menos es conocer los nombres que integrarán el gabinete de David, sino conocer cuántos de sus “cuates” asumen la responsabilidad a cambio de un ingreso bastante mermado.

El proyecto de “gabinetazo”.

Será imposible que David Monreal cumpla con los compromisos que extendió durante la campaña. Ofrecieron candidaturas y puestos de gobierno a seis o siete personas distintas. Se acercan los tiempos del abandono y las traiciones.