Sin presentar todavía el método de elección interna para la definición de la o el candidato presidencial que encabezará a la coalición Va Por México, los dirigentes del PRI, PAN y PRD, junto con sus respectivas secretarias generales, impusieron las dos grandes condicionantes que empujan el contexto de la elección del próximo 2 de junio del 2024.

La narrativa se ha centrado en revertir las especulaciones de un nuevo acuerdo de coalición que evite la inclusión del Revolucionario Institucional, y formalice la unión entre Movimiento Ciudadano y Acción Nacional como rutas “alternativas” y “competitivas” de la sucesión que pretenden y construyen en Morena.

Para lograr esa percepción Alejandro Moreno Cárdenas, Marko Cortés Mendoza y Jesús Zambrano Grijalva insistieron en dos grandes puntos: que la coalición (asimilada su última derrota en el Senado de la República) de ninguna manera permitirá que cualquiera de las “corcholatas” guindas encabecen los esfuerzos de su candidatura.

Y que la retórica que encasilla a Movimiento Ciudadano como “esquirol” sea una constante en el proceso electoral venidero. El panorama numérico lo tienen claro: en la elección del 2021, insistieron los tres dirigentes, por separado los partidos del Va Por México aglutinaron 40 millones de sufragios alrededor del país.

Contra los 44 millones de votos de Morena, motivados por clientelas electorales afianzadas en los programas del Bienestar desde el 2018, sus aliados y más de una docena de gubernaturas en ese entonces dentro de su bolsillo, la competencia se cerró en un margen de 4 millones de sufragios que sólo podría cambiar de ruta, para cualquier lado de la balanza, el voto naranja en Nuevo León y Jalisco.

Y aunque con mensajes contradictorios, cuando el PAN aseguró que en esa alianza “cabemos todos”, el PRD y el PRI pusieron el dedo en la llaga de los emecistas (que ahora intentan sacudirse el “con el PRI ni a la esquina” con un tardío “tampoco con Morena”). En veinte días se antoja imposible que Dante Delgado Ranauro cambie de opinión y se meta a la mesa del proceso en el Va Por México.

Según la cúpula de la coalición, durante su conferencia de prensa este lunes, el 26 de junio será la fecha definitiva para elegir el método de elección de su candidata o candidato. De tal manera que el calendario, y el reto público a cerrarle la puerta a cualquier “corcholata” oficialista, sirvieran más como presión a las aspiraciones de Marcelo Ebrard Casaubón.

El canciller de la Cuarta Transformación puja, sin modificar los estatutos de Morena, por una encuesta entre Claudia Sheinbaum Pardo, Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal Ávila y el todavía Secretario de Relaciones Exteriores, de quien se especulaba ayer por la tarde ya habría entregado su renuncia en Palacio Nacional.

La de su deserción al gobierno federal es una narrativa que encaja sólidamente con su propuesta de proceso interno en Morena que contempla condiciones como la dimisión de todos los contrincantes a sus cargos para evitar el uso de recursos públicos, y la calendarización de distintos debates abiertos previo a la primera encuesta (en este mes de julio).

Es más que previsible que ninguna de estas cláusulas serían aceptadas, al menos, por dos aspirantes: Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López. El objetivo de Ebrard al construir un andamiaje previo a la encuesta “oficial”, es el de retratar públicamente la preferencia de Palacio Nacional por la gobernadora de la Ciudad de México, y así agitar un suelo de por sí disparejo.

Más que la fallida “desobediencia” de Ricardo Monreal, la estrategia de Marcelo busca exponer la “imposición” de una candidata sucesora al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, y la posibilidad real de la intromisión de un expresidente en las decisiones cotidianas de quien reciba la batuta en Palacio Nacional, con las consecuencias que eso tenga en las preferencias electorales.

El problema para el canciller es que el Va Por México, después del “viernes negro” en el Senado de la República, ha desacreditado cualquier posibilidad de transitar con un “hijo desobediente” de la Cuarta Transformación, a tal grado que ayer mismo Marko Cortés acuñó la frase “México no quiere padecer, en todo el país, el terror que hoy se vive en el estado de Zacatecas”.

La frase que ha servido para rechazar a Morena en todas las campañas de los estados del norte y centro norte del país, no lleva como destinatario al titular de la nueva gobernanza, sino al coordinador de senadores guindas a quien previo a la “traición” del pasado 2 de mayo, se le otorgaba la legitimidad de los acuerdos y el diálogo, y no se le criticaba frontalmente.

“Que ni se le vaya a ocurrir al presidente fingir un pleito con alguna de sus ‘corcholatas’, y querérnosla mandar como candidato de la oposición. Ninguna de las ‘corcholatas’ será candidato de la coalición Va Por México”. En palabras de Cortés Mendoza, ese fue el saldo de lo ocurrido en la Cámara Alta, y el factor primordial por el cual han cerrado las puertas a Marcelo y a Ricardo.

Así pues la cita “urgente” convocada por López Obrador este lunes por la noche en la Librería Porrúa del centro de la Ciudad de México, con sus “corcholatas” y algunos gobernadores. En la cancha de Marcelo, más que en la de Ricardo cuando lo intentó, estaría el convertir una “encuesta” en “imposición”, o un proceso interno en la anhelada “unidad”; mientras que al exgobernador de Zacatecas le tocará, ahora sí, meter las manos completas por la “percepción” de su estado.


#Casualidades: No son pocos quienes se preguntan por las nuevas labores de un “asesor” y amigo “con mucho orgullo” del expresidente municipal de Guadalupe, Julio César Chávez Padilla pues, de pasar desapercibido, a dar talleres en la explanada del ayuntamiento, la suerte le cambió bastante.

Se trata, ni más ni menos, que de Julio César Nava de la Riva. Un funcionario ahora dedicado a capacitar al personal del municipio en la “gestión de emociones” y el aprendizaje de técnicas de “trabajo en equipo”, como en otros tiempos no lo hizo.

Además, realizaría estas actividades en medio de un posible conflicto de interés al transitar teóricamente de “asesor” a “prestador de servicios”, cuando la ex cónyuge de Nava de la Riva es la responsable de la tesorería municipal que desahogaría las facturas de esos talleres de capacitación.

Aquí no hay que olvidar que buena parte del personal que hoy dirige María de Lourdes Martínez Pérez eran funcionarios integrados a la estructura de la contraloría que en la administración pasada encabezó Julio Nava. ¿No estaban ya capacitados ni sabían cómo trabajar en equipo?

O sea que el “asesor” de Chávez Padilla hoy ofrece servicios de “integración” al personal de la tesorería que dirige su exesposa, con la aprobación de José Saldívar Alcalde. Sin conocerse por qué anteriormente no ofrecía estos talleres y cómo es que asesoraba entonces al ex edil, hoy al menos deberían existir dos documentos oficiales.

Uno que modifique las cláusulas de su contratación de asesor a prestador de servicios de capacitación, y otro que justifique el pago de salarios o de facturas, correspondiente a la modificación de su contratación.

Empero, lo único cierto es que el “asesor” y “amigo” por fin desquita sus percepciones, y ha salido de su gimnasio para presentarse a laborar. Y “Chepe” Saldívar hace como que pone a trabajar a quienes antes tenían como “aviadores”, según sus informes internos. Simulación y más simulación.

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