Los comicios al interior de la Universidad Autónoma de Zacatecas se jugaron en el terreno que había impuesto el Sindicato del Personal Académico y la administración central, semanas antes cuando se enfrentaron en distintas mesas de negociación para desahogar una huelga que duró alrededor de 24 días.
Con un actor fuera de las sesiones de acuerdo, como lo estuvo en todo momento Rubén Ibarra Reyes (ahora lejos gracias a un proceso penal bastante complejo), las condiciones las impusieron esos dos grandes bloques que disputaron luego el puesto en la rectoría, ya investidos de formalidad electoral.
La estrategia de la cúpula en uno de estos bloques iba en consonancia con una denuncia penal iniciada en los últimos meses del 2024 por presunta administración fraudulenta. La huelga serviría también para afianzar los soportes del sindicato, que de por sí ofreció chispazos de división al interior durante el desarrollo del paro académico.
O se había minimizado el contenido de la denuncia de “unos cuantos esquiroles”, vendiendo la idea de una simple vendetta; o se conocía la posibilidad de judicializar aquella carpeta, y la forma de “blindar” la Secretaría General a cargo de González Arenas era potenciar su presencia durante la huelga y en la elección.
Al menos en la cúpula del sindicato (pues no todos conocían los pormenores del proceso legal) entendían que había que apostar por defender a Jenny manteniéndola como una líder disidente en esas dos instancias. Más allá de los curiosos tiempos de la Fiscalía para judicializar la carpeta, el fondo prendía focos rojos en esa cúpula.

Aunque Federico Carlos Soto Acosta pidió se difiriera la audiencia por un plazo de diez días, tanto el ministerio público como la juez de instrucción presentaron elementos contundentes que a los agremiados del sindicato no se les había transparentado. Estos formaban parte de la estrategia para posicionar a Jenny como enemiga del oficialismo.
¿Qué hacía Jenny nombrado a su representante legal (Federico Soto) en la carpeta de investigación el pasado 23 de abril, sin conocer el contenido del expediente? Ganando tiempo, evidentemente, en espera de que el resultado electoral fuera distinto al que conocimos la madrugada de este jueves.
Toma sentido el hecho de que la planilla Decide presentara su registro ante la Comisión Electoral de último momento. El trasfondo presuponía que, si bien era una contendiente que había empujado el inicio de la huelga, lo era también una candidata endeble en cuanto ha estado inmersa en distintos problemas legales que mantuvo en sigilo.
Empero, esto último se minimizó de plano, pues nadie imaginaba que la Fiscalía pusiera en marcha dos grandes procesos penales a horas de iniciar el primer día de elecciones en la UAZ. Minimizar, sin embargo, no es lo mismo que desconocer en lo absoluto la factibilidad de judicializar ambas denuncias.
¿Por qué entonces llevar a las urnas a una candidata sobre la que pesaban, no sólo sospechas de un proceso próximo, sino la realidad de una denuncia que inició a finales de 2024? ¿Por qué Jenny no dio paso a otra u otro contendiente, a quienes ofreciera su respaldo como Secretaria General del SPAUAZ?

Una hipótesis es la que aquí propuse anteriormente: se trataba de una estrategia para retratar a Jenny como enemiga del oficialismo, y enfrentar aquella denuncia posteriormente ya como potencial rectora, con una especie de fuero político. ¿La planilla roja merecía esa moneda al aire en el cambio de rectoría?
Probablemente no, pero así eligieron atender la huelga y la elección. Esto abre dudas sobre la presunta democratización del gremio académico, que puso todas sus esperanzas en una candidatura sostenida en alfileres legales (sin que la base conociera las verdaderas implicaciones de ello).
No obstante, el elemento contundente de contraste que tenemos hoy son los números con los que concluyó el cómputo universitario. La planilla Inclusión acumuló 15 mil 425 sufragios, mientras que la de Decide se levó 12 mil 221 votos. Una diferencia entre ambos de 3 mil 200 apoyos en promedio.
La estadística del cómputo alcanza el 15% de margen de distancia. Esa cifra dificultaba en buena medida la posibilidad de pensar en impugnar los resultados electorales, como así lo decidió finalmente González Arenas la mañana del 15 de mayo. Había que avocarse ahora a la defensa legal y a retener el sindicato.
El gran problema hoy queda en manos de Ángel Román Gutiérrez, que recibirá una universidad prácticamente partida en dos expresiones altamente polarizadas. Obligado está a poner un sello de clausura (cueste lo que cueste) a una administración sumida en la prepotencia, la exclusión y la confrontación. Hoy sí tiene plena capacidad de decisión; le toca mostrar talante y talento político, casi de manera excepcional.
#Casualidades: Precisamente una de las primeras universitarias, diputada y militante del Partido del Trabajo, en subrayar la urgente necesidad de abrir una oportunidad para “sanar, reconstruir y reencontrarse” entre esos dos grandes bloques, fue Renata Libertad Ávila Valadez.
Incluso antes de que Jenny González reconociera los resultados electorales (cosa que sí hizo Renata), la incansable diputada, activista e investigadora académica, manifestó la necesidad de que la Universidad recupere su fuerza, dignidad y vocación de servicio.
Entre sus haberes tiene en camino la editorialización de su tesis doctoral que contiene elementos trascendentales para entender el desarrollo histórico de una parte de la clase política en Zacatecas, identificada hoy en el Movimiento de Regeneración Nacional.

Mientras que, en sus propuestas legislativas, la más llamativa tiene que ver con la posibilidad de que las comisiones tengan la calidad de presidencias rotativas de manera anual, para agilizar la elaboración de dictámenes que se voten en el pleno.
Esta es tal vez sea la de mayor importancia porque cambia el ritmo legislativo, y la constante cooptación de intereses dentro de las mismas comisiones. Si los órganos de gobierno son rotativos, lo mismo podría aplicar para las comisiones legislativas.
Dependerá del cabildeo que realice Renata con las y los 29 diputados restantes para hacer llevar a la normativa esta modificación de la vida interna del Congreso. De lograrlo, veremos distintos reacomodos políticos con mayor regularidad. De ahí a que esto se traduzca en mayor productividad legislativa, dependerá de las y los 30 en el pleno.
Nota: foto en portada Pórtico Online MX
