Se pueden “municipalizar” las tareas de tránsito y vialidad en Zacatecas, siempre y cuando la propuesta provenga de un gobierno de Morena. Como lo hizo durante 2019 el entonces edil consentido de David Monreal Ávila, otrora Coordinador General de Ganadería, cuando Julio César Chávez Padilla retomó una vieja propuesta.
Recargado en el Decreto Gubernativo que establece el Programa para la Transferencia de Funciones y Servicio Público de Tránsito del Estado de Zacatecas a los Municipios, tal como lo hace hoy Javier Torres Rodríguez (y en 2026 decidirá lo mismo Miguel Ángel Varela Pinedo), el exalcalde de Guadalupe pretendió aquella descentralización.
Su exjefe político, más ocupado en llevar a la ruina un programa federal del que sólo pudo ejercer el 23% de su presupuesto, nunca calificó la decisión de Chávez Padilla como una proveniente de la “ignorancia”, que tendría como resultado que el gobierno estatal declararía como “improcedente” y “fuera de lugar”.
David nunca cuestionó si la administración de Julio César contaba ya con infraestructura suficiente, personal, y un nuevo reglamento municipal de vialidad donde se establecieran las sanciones específicas, así como los requisitos para otorgar nuevas concesiones de tránsito y de transportes (facultad que ni siquiera pertenece al municipio, pero hay de ignorantes a “ignorantes”).
Siempre y cuando proviniera de un gobierno guinda (y más si era el de Chávez Padilla), la supuesta “ilegalidad” en la que había actuado un cabildo no era problema alguno para el que se dice “gobernador”. Lo mismo cuando el exedil de Guadalupe, junto con Ulises Mejía Haro, se opusieron al incremento de cuotas de la JIAPAZ. Ahí, David calló.
La municipalización de la Dirección de Vialidad de Guadalupe finalizó cuando Julio César supo que no tendría los recursos financieros que establece el Decreto Gubernativo, en cuanto a la transferencia de las tareas de tránsito, pues habían sido incluidos de manera genérica en los Fondos de Aportación para la Seguridad Pública.
La ambición de Chávez Padilla se había fijado en el presupuesto, no en el rediseño del programa de vialidad municipal, por eso renunció de inmediato cuando vio que no obtendría el dinero que ya veía en las arcas del ayuntamiento. Tal vez David Monreal piensa que los demás ediles son como su pupilo favorito, y por eso su exaltación.
La realidad es que el 16 de septiembre del 2024, durante la primera sesión extraordinaria de cabildo de la administración que recién inauguraba Javier Torres Rodríguez, el órgano de gobierno del ayuntamiento aprobó el nuevo Reglamento Interior de la Administración Pública del Municipio de Fresnillo.

Desde aquella fecha quedó plasmada, en su artículo 94, la incorporación de la Dirección de Movilidad. Esa que hace unos días Rodrigo Reyes Mugüerza dijo que no existía (con todo y “tarjeta informativa” en mano) y, por ende, “no procedía” la municipalización de las tareas de tránsito y vialidad.
Rodrigo y David también criticaron que el cabildo de Fresnillo presuntamente no se había ceñido al “procedimiento legal” de desincorporación de las tareas de tránsito y vialidad, cuando el órgano de gobierno del ayuntamiento ya había alcanzado las dos terceras partes de los votos necesarios que aprobaron dicho acuerdo municipal.
De acuerdo con el Decreto Gubernativo del 2012, únicamente restaba enviar la solicitud por escrito del Acuerdo del Cabildo, situación que se satisfizo este jueves 3 de julio. A partir de ahí el, decreto es muy claro, se abre un plazo de 180 días para concluir la transferencia que inició la votación del cabildo el pasado fin de semana.
La propuesta de rediseño municipal en Fresnillo (donde se incluyen el servicio público de tránsito y vialidad), sin embargo, surgió desde la campaña electoral de Javier Torres. Luego fue retomada en una entrevista para B15, el 17 de octubre del 2024, en la que confirma que su administración revisaba ya el marco legal de la transferencia.

Venía a consecuencia de que el cabildo aprobó la inclusión de una Dirección de Movilidad, un mes antes, y que a la fecha se encuentra acéfala y en espera de que se iniciara el procedimiento de “municipalización”. La nueva gobernanza, en cambio, optó por cuestionar desde un enfoque ajeno al marco legal vigente.
Arturo Medina Mayoral debió explicarles a David y a Rodrigo los principales componentes de las reformas a la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, expedidas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, el 29 de diciembre del 2023. El objeto de la ley que rige ese servicio público de ninguna manera se ciñe a tareas de “seguridad pública”.
Este no se trata sólo de un tema de “coordinación” de autoridades, ni de cuestionar los índices de inseguridad en el municipio de Fresnillo, que dependen única y exclusivamente de la mayoría de corporaciones de la Mesa de Construcción de Paz en Zacatecas, porque aquel ordenamiento es más que claro en su Artículo 1:
Del objeto de esta ley: “… que disminuya los impactos negativos sociales, de desigualdad, económicos, a la salud, y al medio ambiente, con la finalidad de reducir muertes y lesiones graves ocasionadas por siniestros viales, para lo cual se debe preservar el orden y seguridad vial”.

No sólo no tienen injerencia alguna la Secretaría de Seguridad Pública (Metropol, FRIZ y estatales), ni la Guardia Nacional o las Fuerzas Armadas en tareas de “orden y seguridad vial”. La nueva gobernanza ni siquiera puede transgredir los principios constitucionales de autonomía municipal, sólo porque a David Monreal se le ocurrió.
Claro, a menos que el concepto de “seguridad” sea tan restrictivo y reduccionista que cuando hablemos de “seguridad alimentaria” imaginemos crear también la Policía Alimentaria. O cuando se piense en “seguridad social” imaginemos la Guardia Civil del IMSS Bienestar. Pues sí, así de absurdos sonaron sus “argumentos” (es un decir).
Lo que debería de tener claro el gobierno de Javier Torres es que, para salir de ese vericueto administrativo, las tareas de tránsito y vialidad deben asignarse a “agentes de vialidad”, no a policías de tránsito. Un terreno donde mandan los “controles” de confianza de Medina Mayoral para poner y quitar “elementos” a su entera necesidad.


