El clima electoral en Zacatecas dibuja toda una serie de conjeturas y especulaciones como resultado de las múltiples inferencias que hacen las y los espectadores del juego en las urnas. Atravesamos más de la mitad de este (moribundo) sexenio, y los reacomodos, así como las señales, todas, se leen por su forma y contenido.
No obstante, son pocas las certezas de las que podemos partir para entender cómo se dinamiza realmente la lucha de poder en el estado. Una de las más importantes es que Claudia Sheinbaum Pardo ha desactivado la repartición de poder en las delegaciones federales para los clanes guindas en el estado.
No restan, ni suman. Verónica del Carmen Díaz Robles y David Monreal Ávila no han mejorado su posicionamiento en las distintas representaciones del gobierno de Sheinbaum. Como tampoco han perdido el monopolio de los programas sociales, su única fuerza tangible en el terreno electoral.
Son menos de 100 mil votos los que llevaron a las urnas en la elección del Poder Judicial, y que provenían de la “operación oficial”. Eso mantiene a la pareja del cogobierno en una sola posición estratégica, que ya utilizaron en los comicios del 2024 pese a las encuestas que dijo tener entonces Mario Delgado Carrillo.
Su escenario se parte entonces en estas dos grandes opciones posibles: si Verónica es candidata, las estructuras serán el frágil barco con el que naveguen la marea plural que se desatará en su contra y con fuerza de sobra. O bien, si Verónica queda fuera de las boletas, pero mantiene el monopolio del Bienestar, dará al mejor postor esos votos.

David Monreal ha hecho explícito, en algunos circuitos, su veto a las aspiraciones de Ulises Mejía Haro y Geovanna Bañuelos de la Torre. Fuentes al interior del Partido del Trabajo aseguran que la displicencia contra la coordinadora del partido estrella se debe a que años atrás, en una reunión de liderazgos, Geovanna “pendejeó” abiertamente a David. A partir de entonces le cultivó especial resentimiento a la legisladora.
En el caso de Ulises, sabemos de las diferencias que el exalcalde capitalino construyó en la sucesión del 2021. Pelear la aspiración gubernamental le valió el -sumamente común- rencor de David. Y como este sexenio se distingue por alimentar rencores más que por construir política, a Ulises y a Geovanna se les cruza el monopolio de Verónica.
Por más que intenten presumir la foto del abrazo entre Ulises y Claudia, las señales permanecen inamovibles: unos en la delegación del ISSSTE, otros en la del Bienestar. Así, la nueva visita presidencial sólo confirmó que en Zacatecas “no hay nada para nadie” más allá de las imágenes protocolarias (por sí mismas vacías de contenido).
Aunque, supongamos por un momento que la presidenta logra imponerse a cualquier tipo de nepotismo (legal o de facto) contra los Monreal y también deja fuera de la candidatura a Verónica, porque -jurídicamente- en tres años no se deconstruye toda una vida de intereses políticos familiares, y su cogobierno con David, aún divorciada de Luis Enrique, no es la excepción.
Pero, al mismo tiempo, Claudia desatina a poner un candidato sin el control de la delegación del Bienestar. ¿Qué opciones tendría Ulises como aspirante de Morena? Acordar con David y con Verónica una transición pacífica, sin cacería de brujas, para que -relativamente- la estructura de programas sociales no juegue en su contra, si es que además realiza una campaña en la que no toque ni con el pétalo de una crítica al (dizque) “gobernador”.

Ya no suena tan atractiva esa candidatura ¿verdad? Pues bien, el escenario aquí descrito es todavía muy optimista, pues conocida la cerrazón de David y la firmeza de su veto con Ulises, nada descarta que suceda lo mismo que en 2024: que el de la nueva gobernanza haga berrinche en el Comité Ejecutivo Nacional de Morena y les diga que con ese aspirante “no ayudará” en la elección.
Es, tal cual, el mismo tablero que le presentará Ricardo Monreal a Claudia Sheinbaum en caso de una eventual candidatura de Verónica Díaz: “no me hago responsable de Zacatecas”. ¿Qué elemento en común hay en estos dos destinos? El hecho de que la presidenta se presente a la elección intermedia con las mismas redes clientelares de su antecesor y no con las de sus -presuntos- “equipos”.
Por su peso político, la votación de Morena en el 2027 dependerá -en buena medida- de lo que pase en la Delegación de Programas Sociales. Ya sea que la estructura se divida en contra si Sheinbaum impone a Ulises Mejía, José Narro o Alfonso Ramírez; o que Verónica vaya a la elección con sus padrones de beneficiarios, y todo el voto de castigo encima. Imagínela defendiendo a capa y espada a David.
Sin embargo, hoy el problema no es el “quién”. La sucesión, así, pasa por dos rutas: entregarle el poder a la oposición si a David no le gusta el candidato, o llevar a Verónica en la boleta pese a Verónica misma y su enorme lista de enemigos políticos que con el tiempo sigue creciendo (aunque usted sí lo crea).
En Palacio Nacional dicen “buscar la unidad” en Zacatecas, y lo único que tienen en este momento, además de advertencias de división, es a una pareja dispuesta a traicionar al partido si Verónica Díaz no llega a la candidatura. Mientras la delegación de Bienestar no se reparta entre otros aspirantes, cualquier berrinche oficial definirá el resultado del 27. Y eso, es lo único seguro por ahora.
#Casualidades: La única coalición que quiere ver en las boletas David Monreal Ávila es la de Morena-PVEM. Evidentemente con la candidatura de Verónica a la gubernatura y la dispersión de diputaciones y presidencias al Verde como pago.
A propósito del otro mensaje de “unidad” que nos vino a recetar Ricardo Monreal Ávila, el diputado federal tiene otra opinión sobre esa alianza partidista. El Verde, sus socios chiapanecos, están más interesados en aventurarse a las urnas sin los guindas.
Que los intereses políticos “no los van a separar”… en el discurso tal vez, porque cada uno opera un escenario distinto. A nivel nacional, Manuel Velasco Coello juntará fuerzas con Ricardo para la aprobación de la próxima reforma electoral.

En esas mesas de negociación, sin Carlos Puente Salas alguno que estorbe (y su acuerdo de entregarle el PVEM a Verónica Díaz), es más bien la aspiración de Saúl Monreal Ávila la que lleva prioridad en la agenda de Ricardo.
Esa coyuntura ayudará para definir en qué estados se mantiene o no la coalición, y bajo qué condiciones. Y en ese escenario, es realmente poco lo que David pueda hacer para que la coalición Morena-PVEM siga viva en Zacatecas.
El mínimo peso político que le queda a David a nivel nacional, como ya se explicó, lo guardará para el mega chantaje al CEN de Morena. En cambio, la ruta en solitario del PVEM y la candidatura de Saúl son temas que se definirán en San Lázaro, no en Plaza de Armas, por encima del apellido y la hermandad.
¿El PT va a la coalición? Ni a ellos ni a David les interesa. Su prioridad por ahora es no confrontar con Claudia Sheinbaum.
