Treinta cheques con los nombres de cada diputado y diputada, y denominaciones homologadas por 250 mil pesos, fueron repartidos por la tesorería de la LXV Legislatura días atrás. Convalidan la difusión y publicidad de los informes de actividades de las y los tribunos, previo al inicio de las glosas del ejecutivo estatal.
Ayer mismo distintos legisladores asistieron a una “reunión” en los salones del restaurante La Garufa, a invitación de David Monreal Ávila. Coincidieron distintos presentes en que, sin tema alguno en la agenda legislativa (no es prioridad), la convocatoria fue una simulación de quien hace como que atiende y hace como que cumple.
Tan simulado como el gasto de 250 mil pesos por legislador para “informar” lo que institucionalmente han dejado de comunicar, pues llevan años sin invertir un solo peso en su estrategia de difusión. Todo sea para la promoción y el lucimiento individual, más de lo que ya algunos(as) lo hacen en las giras del que se dice “gobernador”.
Lo de menos es gastar el recurso público, siempre y cuando “justifique” la labor legislativa. No así cuando se trata de “apoyar” a la plantilla laboral del Poder Legislativo, a quienes les jugaron una mala pasada a falta de espacios de estacionamiento y un sobrecupo en el recinto aledaño al Templo de San Agustín.
La mitad de los agremiados al SUTSEMOP en la Legislatura hoy se encuentran en condiciones de evaluar su anterior voto por Higinio Estrella Venegas, quien se comprometió a gestionar otros espacios de estacionamiento, de manera gratuita, con el Órgano de Administración y Finanzas que hoy encabeza Isadora Santivañez Ríos.

Pues resulta que, a gusto de quien acepte un descuento de nómina por 800 pesos mensuales, la del PRI alcanzó un convenio con el SEDIF para utilizar los aparcamientos de la Plaza Bicentenario. Un guiño/regalo de la bancada tricolor a la nueva gobernanza, que igual simula posicionamientos “críticos” cada martes durante sus conferencias.
Por supuesto que no hay comparación entre un gasto corriente para otorgar condiciones mínimas laborales (y no que te cueste 800 pesos de tu salario tener que salir a trabajar cada mes), que los 7 millones 500 mil pesos que se irán -en muchos casos- en comprobaciones con facturaciones apócrifas, como ya es costumbre de las y los diputados.
¿Qué podemos esperar pues de la glosa del cuarto informe (a secas) de David en la Legislatura? Simulación y más simulación, salvo algunas excepciones que anticipadamente han marcado los temas prioritarios de los ejercicios de rendición de cuentas, como el de seguridad, que ya puso en el centro de debate la bancada del PT.
Más allá de eso, el ambiente de cordialidad que se vivió en La Garufa este jueves fue compartido por 26 diputados y diputadas. Sin justificante de ausencia dejaron de acudir Roberto Lamas Alvarado, Lyndiana Bugarín Cortés, Marco Vinicio Flores Guerrero y Ruth Calderón Babún. Todos los demás estuvieron ahí.
Nada de reclamos como los que airadamente algunos escenifican en tribuna. La convocatoria que incluía el quitarles sus celulares durante la comida, se concentró en el imaginario discurso de David sobre los grandes avances que ha tenido Zacatecas en su sexenio, y algún(a) que otro(a) “opositor” reconociéndole tal disparate.

Básicamente en eso consistirán los ejercicios de “pregunta – respuesta” a un gabinete que se guía más por las instrucciones internas que les impone Carlos Alberto Zúñiga Rivera (la verdadera mano detrás de los moches de hasta el 30%), que por un programa mínimo de gobierno con el que a veces salgan al paso de sus crisis semanales.
La última de las cuales, confirmó Jorge Miranda Castro en sus redes sociales, tiene que ver con la desincorporación de inversiones de la minera Newmont. Muy poco le duró la hipótesis (apenas horas) del “supuesto comunicado” que la transnacional le terminó de confirmar este miércoles. En efecto, la empresa comienza a proyectar su cierre definitivo.
Personal ejecutivo encargado de dicha proyección fue consultado por Agenda Política y confirmaron que, como se había explicado en una entrega anterior, hay pocas posibilidades de que la explotación subterránea de la mina (por su relación costo-rentabilidad) forme parte del modelo de valoración de la vida media de Peñasquito.
La fecha que ellos manejan (no la que le insinuaron a Jorge Miranda) es a más tardar en 2029 desincorporar las plazas de trabajo en Zacatecas (no en Nuevo León ni en Ciudad de México), porque cada vez están menos convencidos de invertir en un modelo extractivo caro tanto en su proceso como en su ejecución (mayor riesgo laboral).
Miranda Castro tuvo que conformarse con “informar” que (en efecto) la empresa aún no concluye la evaluación de vida media, así que habló de un tentativo cierre en 2032, que no hace la menor diferencia. Jorge nunca negó que ese éxodo es gradual, y que este año se van 400 personas de Peñasquito antes de diciembre, para empezar. A ver si en la glosa alguien sí toma en serio esta crisis económica anunciada.
#Casualidades: Dice David Monreal Ávila que ya extrañaba las “riñas” en la FENAZA. Como si el injustificado sometimiento a locatarios de “las barras” hubiera sido un simple pleito de “borrachera”. Eso, más bien, fue lo que le explicó Arturo Medina Mayoral.
Como si la “pacificación” sólo se tratara de que se maten menos entre delincuentes, según la narrativa oficial, y nada tuviera que ver con el excesivo uso de la fuerza de las corporaciones de seguridad por una simple falta administrativa.
Saldo blanco es que no existan registros de homicidios en las ferias, como lo declaró en sus giras previas al cuarto informe. Pero, “atacar las causas de la violencia” nada tiene que ver con evitar “pleitos de borrachera”, obligatorios en sus años de juventud.

Porque aquello no fue represión para David, sino una “riña” entre policías y empresarios. Según su criterio, las corporaciones de seguridad no diferencian entre un pleito y un protocolo de seguridad. Sin que se quiten el uniforme pueden “pelear” o “resguardar” a su libre albedrío.
Ya se entiende por qué piensa que Zacatecas “va mejorando en cifras de seguridad”. Vive en una realidad alterna (y alterada lo que le cuenta su gabinete), usando camionetas blindadas, helicópteros y dispositivos de seguridad que al menos a él sí lo hacen sentir -relativamente- tranquilo.
No cabe duda de que cuando Rodrigo Reyes Mugüerza deja de lanzar incoherencias a diestra y siniestra, es David quien sale “al quite” para salvar ese particular sello negligente tan característico de este (presunto) “gobierno”. Siempre hay alguna nueva osadía qué exponer en la opinión pública.
