A diferencia de lo que David Monreal Ávila y Verónica Díaz Robles han impuesto como un lema de proselitismo temprano a favor de la senadora, en el Comité Ejecutivo Nacional de Morena no necesariamente piensan que los cambios de gubernaturas en 2027 sea una tema que se reduzca a la frase: “es tiempo de mujeres”.
Para Luis María Alcalde Luján la definición de las y los aspirantes en las boletas estatales no es cuestión de género, sino de encuestas. Así lo informó públicamente el pasado 18 de agosto, dentro de la gira nacional para supervisar la construcción de comités de promoción de Morena en los estados.
Más aún, la dirigente nacional aceptó en aquella comunicación que “la clave [de los triunfos] está en mantener la unidad” si se busca refrendar el dominio guinda sobre distintas entidades de la república. Por ende, el género no está por encima de la unidad ni de los sondeos para el Comité Ejecutivo de Morena.
Lo mismo entrarán en las mediciones Geovanna Bañuelos de la Torre, Julia Olguín Serna, Soledad Luévano Cantú, Zaira Ivonne Villagrana Escareño (del equipo de Alfonso Ramírez Cuellar), Norma Julieta del Río Venegas, Bennelly Hernández Ruedas y cualquiera otra aspirante femenina que busque dicha aspiración.
El espacio no lleva cuota de exclusividad para Verónica Díaz, ni se ceñirá únicamente en mediciones relativas a mujeres. Del lado de los hombres, la lista sigue igual: Saúl Monreal Ávila, Ulises Mejía Haro, José Narro Céspedes, Carlos Puente Salas, Alfonso Ramírez, y hasta Rodrigo Reyes Mugüerza si es que Ricardo Monreal lo respalda.

¿Por qué medir a Saúl Monreal pese a la negativa abierta de Palacio Nacional? Porque el verdadero problema en que se encuentra el partido no está en “buscar” mujeres (como lo quieren hacer ver David y Verónica) para contender por una gubernatura, sino -como lo dijo Luisa María Alcalde– en mantener la unidad del “movimiento”.
Y lo que vimos este fin de semana en el “informe legislativo” de la senadora Díaz Robles es justo el punto de quiebre de la inexistente unidad en Morena. Un partido aislado a nivel estatal, que sólo obedece a las órdenes de lo que diga Verónica, y que excluye a cualquier(a) otro(a) que no se deje cooptar por La Secta.
Que además recibe “instrucciones del gobernador” para que el gabinete simule “apoyo” (que no es lo mismo que unidad), y que encuentra más resistencias que consonancias entre las y los titulares de las secretarías de la nueva gobernanza a la hora de hablar de las aspiraciones de la senadora de Morena.
Si David Monreal ya viene de un proceso continuo de desgaste reflejado en los sondeos de aprobación ciudadana, todavía se le ocurre agrietar aún más las diferencias internas de su administración. Hacia afuera, esas diferencias se subdividen luego entre todas y todos los excluidos por la dirigencia de Rubén Flores Márquez.
Eso no cambia un factor predominante en Morena: las encuestas. Pese a que Verónica Díaz ha utilizado la estructura de programas sociales para su promoción personal (lo cual rompe el principio de equidad en la contienda y genera violencia política sobre otras aspirantes) sus números, después de seis años, no reflejan ese “liderazgo”.

Por eso ni David ni la senadora se atreven a hablar de mediciones, sino de una supuesta cuota de género que el Comité Ejecutivo Nacional nunca ha definido como método de selección hasta este momento. E incluso si ese filtro llegara a prevalecer por encima de los sondeos, Verónica ya tiene antecedentes de bajas cifras de aceptación.
Así sucedió durante 2024 en la construcción de la fórmula al Senado. Todas las aspirantes superaron a la hoy legisladora en términos de competitividad, aún y cuando Verónica estuvo al frente de la delegación de Bienestar por seis largos años utilizando los padrones de beneficiarios para promover su imagen personal.
Sí, en Zacatecas se podrá hablar de “imposición”, pero solo dentro de los márgenes de la nueva gobernanza. Fuera de ese espacio de poder, es el Comité Ejecutivo Nacional quien guiará el futuro de las candidaturas guindas en 2027, y ahí no hay tal “imposición” porque nadie le ha levantado la mano a la senadora de Morena. Por el contrario, los sondeos permanecen como prioridad.
Al día de hoy, no hay casa encuestadora convencional y conocida que haya reflejado en sus números un dominio de las preferencias de la senadora sobre sus contrincantes. Normalmente aparece en los niveles medios y bajos de aceptación, después de años de proselitismo utilizando al Bienestar.
Esa es la realidad oculta detrás de toda este escenificación de “apoyo” que ha dejado en la molestia y la incertidumbre a las y los titulares del gabinete. Así como Claudia Sheinbaum Pardo le otorga minutos de su mañanera a Saúl Monreal, ¿qué podría opinar al respecto de esta “cargada oficial” a otra (ex)familiar de Puebla del Palmar?
#Casualidades: No cabe duda que donde hay un Jorge Miranda (padre o hijo) ocupando un cargo público, hay compras a empresas fachada con aparentes domicilios ubicados en el municipio de Zapopan, Jalisco.
Así lo dimos a conocer en Agenda Política el 16 abril del 2024, cuando publicitamos la entonces reciente adquisición de luminarias tipo “LED” a la empresa de Industrias CEAD S. de R.L. de C.V., dentro del programa “Capital Iluminada”.
El representante legal de dicha distribuidora era César Ignacio Rodríguez Díaz, que no contaba con antecedentes en el rubro de venta de lámparas para el alumbrado público, más que en un contrato del 2011 con el municipio de Calera de Víctor Rosales.
Pues bien, en su columna del pasado viernes, la periodista Norma Galarza Flores descubrió otra factura pagada por Jorge Humberto Miranda Herrera, coordinador administrativo del COBAEZ, a un presunto proveedor de “soluciones integrales de impresión” también establecido en Zapopan.
A decir de las fuentes consultadas por la periodista, la empresa Mova Painting Solutions estaría relacionada por sus socios con Manantial Technologies S.A. de .C.V, cuyo apoderado legal es Erwin Salas Abasolo, a su vez asociado con empresarios constructores del PLATABUS.
Este segundo proveedor también participó en el mantenimiento de sanitarios, instalación de tinacos y obras accesorias en el COBAEZ (165 mil pesos), mientras que la empresa de Zapopan se encargó de la impresión de 5 mil certificados con mica holográfica (por 899 mil pesos).
Cabe señalar que, hasta 2024, Jorge Humberto Miranda era el coordinador administrativo de SEDUVOT donde asignó contratos a los socios de Erwin Salas, lo mismo que ahora en el COBAEZ. ¿Todo queda entre “asociados” y empresas fachada?


