Que el diputado federal Pedro Haces Barba otorgara el relevo de la CATEM en Zacatecas a su compañera legisladora Julia Olguín Serna, es otro síntoma de la descomposición del consenso político que inició con el sexenio de David Monreal Ávila y su fantasía narrativa llamada “nueva gobernanza”.
A cuatro años de que promoviera una serie de conflictos con sectores clave que lo llevaron a la gubernatura en 2021, lo único que podía producir a corto y mediano plazo eran distintas rupturas que se han alimentado de la negligencia absoluta con la que Verónica Díaz Robles y el propio David tomaron las riendas del poder.
El que se dice “gobernador” ahora parece desconocer la deuda que mantiene con la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, quienes apostaban a monopolizar la contratación de mano de obra en la construcción de aquel viaducto elevado que nunca llegó a ver la luz del día.
Mientras recibía las noticias del relevo que sucedía en el Palacio de Convenciones el pasado viernes, su oficina confirmó que, por segunda ocasión en su “gobierno” (así le dicen), David retomaría las giras en municipios acompañado de la senadora Díaz Robles para “promover” (según él) sus aspiraciones electorales.
“Ni lo mismo, ni los mismos” arengaba junto a la misma elegida y frente al mismo público al que le ha hablado desde que arribó la pareja a la Delegación de Bienestar y a la extinta Coordinación General de Ganadería, en 2018. ¿Cómo vender algo presuntamente “nuevo” entre quienes ya la conocen y no la votan ni en las encuestas?

Saúl Monreal le llamó “la campaña electoral del gobierno estatal”. No obstante, David y Verónica le hablan al mismo votante desde hace siete años, y no sólo no han convencido a nuevos sufragantes para mantenerse firmes en un barco al que sólo se puede acceder mediante el condicionamiento de programas sociales.
Además, el de la “nueva gobernanza” ha perdido aceptación entre esa población de manera sostenida si analizamos los padrones de beneficiarios del Bienestar (que son los mismos que los de Morena) de manera transversal: ¿cuántos(as) empadronados han sufrido directamente, o entre sus conocidos, cobro de piso, desaparición forzada, bloqueos carreteros, agresiones de las FRIZ, etcétera?
No se trata de los números oficiales de la Fiscalía General de Justicia de Zacatecas, sino de la enorme cifra negra de delitos que no llegan a convertirse en denuncia por desconfianza en la autoridad. ¿Cuántos(as) beneficiarios despachan o conocen pequeños comercios donde la venta de alcohol y cigarros la controlan los criminales?
¿Qué tantos tienen familiares en el magisterio estatal y federal? ¿Cuántas(os) son burócratas, jubilados y/o pensionados? Todo el vasto universo de sectores que han sido afectados arbitrariamente por las decisiones de David, y que de alguna u otra forma interactúan o mantienen vínculos con las y los empadronados en el Bienestar.
Sin embargo, el que se dice “gobernador” imagina que la marca Morena, por sí misma, será la responsable de resarcir las enormes deficiencias que subsisten hoy en la vida pública de Zacatecas. La más reciente, el paro de la Delegación Sindical D-III-3 Región 10 del magisterio, quienes denuncian falta de certeza laboral, hostigamiento, abuso de poder y persecución laboral desde la SEDUZAC.

Cuando me refiero a que David imagina (es un decir) que la marca Morena será suficiente para garantizar la candidatura de Verónica Díaz, y luego su triunfo en urnas, hago énfasis únicamente en la parte que tiene que ver con padrones de beneficiarios de programas sociales federales.
Fuera del partido existen otras vertientes de Morena que lo único que tienen en común es que han sido excluidas completamente de la dirigencia estatal y, por ende, que comienzan a formar otros nichos de consenso contra la exclusión (y también contra la imposición). Esa es la “unidad” que le queda a los guindas en Zacatecas.
Precisamente por eso, que Julia Olguín rinda protesta como Secretaria General de la CATEM demuestra que la contienda interna será entre todas esas Morenas a las que hoy une en contra la cargada oficial y la presión de los tiempos para promocionar con recursos públicos a Verónica Díaz. Y todos van a la “encuesta”.
El gran acierto de esa división interna -por ahora- fue lograr que David apuntalara a Verónica como su verdadera sucesora, para que la opinión pública dejara de distraerse con las cláusulas de nepotismo que decían sólo aplicar contra Saúl Monreal Ávila. La delfín oficial también es familiar, y los estatutos de Morena se leen igual.
¿Por qué el trato distinto entre uno y la otra? Porque aún no llega el momento de relevar a la gente de Verónica Díaz de la delegación de Bienestar. No significa que no sucederá, pero, por ahora, de poco sirve meterla en el mismo costal sin antes haberla deshabilitado del monopolio de los programas sociales. Todo a su tiempo.
#Casualidades: Dicen que dice Adolfo Bonilla Gómez que ya se definió. No sabemos si por la candidatura al gobierno estatal, o para dedicarse de tiempo completo al proyecto de conectividad de Telecable en todo el estado y otras fronteras, o a su pasatiempo semanal como locutor de radio.
En lo que es uno u otro (u otro más), el pasado fin de semana su programa “Zacatecas Cuenta. Con Fito Bonilla” cumplió su quinto año al aire, acumulando más de 200 horas de contenido dedicado a resaltar diversos atributos de los 58 municipios.

La interacción en redes sociales del priista en receso no es menor. Su lista de seguidores hoy se encuentra en 115 mil usuarios, los cuales generan reacciones por publicación entre 500 y mil en cada difusión donde él aparece.
En su faceta de “influencer”, convencido de que “Zacatecas tiene muchas cosas buenas que contar”, Fito no hace política, pero comunica al nivel de un político, alejado de cualquier polémica y temas de coyuntura en la agenda pública, que tampoco es cosa sencilla.
Desde aquí extendemos una felicitación al locutor y a su equipo por esos cientos de horas de contenido en redes sociales y en radio, con un producto que se ha expandido mucho más allá de lo que su propio creador hubiera imaginado hace algunos años. ¡Enhorabuena!
