Comúnmente, la asistencia de un gobernador a la Asamblea General Ordinaria de la Federación Mexicana de Charrería sirve de señal para confirmar la sede donde se realizará el próximo Campeonato Nacional de este deporte en su siguiente edición. Es un código no escrito, pero establecido como una práctica en el gremio.

Entre seguidores de la charrería se tenía como un hecho consumado la realización de dicho torneo nuevamente en Zacatecas, como lo fue en 2022. Así lo explicaba un importante analista aficionado del deporte, Ramón González Barbet, pluma cotidiana de opinión en el diario La Afición, de Milenio.

Algo sabía Le Roy Barragán Ocampo, pues en reuniones privadas una vez concluido el torneo del 2022 aseguraba abiertamente que, antes de que concluyera el sexenio, él se encargaría de “regalarle” (tal cual) a David otro Campeonato Nacional Charro en Zacatecas. Los acuerdos de alguna manera parecían ordenarse sin muchos obstáculos.

A final del día Le Roy se encargaría de distribuir la renta de espacios (bares y restaurantes), y la discreta subasta de animales que ya habían sido pagados con el subsidio que otorga el gobierno estatal a la Federación Nacional de Charrería, mientras dejaba la soga legal en el cuello del director del INCUFIDEZ, otra vez.

Así lo hizo en 2022 (investigación que publicamos en Agenda Política), y así pasaría nuevamente en 2026. Pero se le atravesó, no sólo el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona. También los Presidentes de las Uniones de Asociaciones Charras (PUAs), en la Asamblea Ordinaria sucedida el pasado miércoles 28 de octubre.

Dos versiones existen al respecto de quienes participaron en dicha asamblea, las cuales incluso parecen complementarse. Una es la que ya manejaron distintos medios locales sobre la correcta y eficiente operación del “Pollo” Gallardo por encima de la cada vez más desgastada diplomacia de Le Roy hacia los PUAs.

En la Federación Nacional existen antecedentes de tratos inconclusos y lo que califican como una “estafa” logística cuando Barragán Ocampo le trajo el Campeonato Nacional a Miguel Alejandro Alonso Reyes, en el año de 2012. La ambición se sobreponía sobre el “ganar-ganar” de los confederados.

A propósito de “los mismos y lo mismo” que condenó David Monreal Ávila hace unos días cuando promocionaba abiertamente a Verónica Díaz Robles como su “sucesora” (que más bien sería su segundo sexenio gobernando), fue “el mismo” Le Roy quien se encargó de quitarle el Campeonato Nacional a Zacatecas hace unos días.

“El mismo” que ya se había confrontado con el entonces presidente de la FMCH, Miguel Ángel Pascual Islas, en 2012. Y si el gobernador Ricardo Gallardo en esta ocasión buscaba municiones que fortalecieran su apuesta por repetir la sede en San Luis Potosí– cuando el torneo se realizó ahí apenas hace un año-, el titular de Turismo además le entregó las armas.

Aquí entra la segunda versión de quienes estuvieron presentes en la Asamblea General. Tiene que ver con el “cuaderno de compromisos” que, a diferencia del comunicado que publicó la Federación este jueves, el documento sí existió, por ende, la solicitud de Zacatecas para estrenarse nuevamente como sede del torneo.

De otra forma, no tendría ningún sentido que David Monreal asistiera a Aguascalientes, donde además confrontó a una prensa dispuesta a cuestionarlo en los temas que no le gustan (como el de la muerte del joven Jorge Iván Ávila Correa y los desplazados de Zacatecas al estado vecino), y de ser necesario a interrumpirlo en sus soliloquios.

La solicitud que ahora niega la Federación Mexicana de Charrería para ocultar las diferencias que tuvieron con Le Roy Barragán, la nueva gobernanza la presentó en tiempo y forma. Pero, no fue en esta donde se rompieron los acuerdos, sino en el hartazgo del gremio por las duras condiciones de negociación con las que lucraba el de Turismo.

Para el “gobierno” -así le dicen- de Zacatecas quedaría buena parte de los ingresos de taquilla, bares (con el monopolio de las bebidas en manos de las FRIZ), restaurantes, y la compra-venta de animales utilizados en las competencias sin transferencias que dejen huella, pues el subsidio ya había cubierto esa adquisición. Moches, pues.

Fue la postura intransigente de Le Roy hacia los dirigentes de la Federación Mexicana de Charrería para renegociar esas condiciones, la que le abrió la puerta al “Pollo” Gallardo (siempre con la mira puesta en la elección del 2027), quien envió una comitiva encargada de aprovechar lo que el de Zacatecas estaba haciendo añicos como “chivo en cristelaría”.

Sin ningún inconveniente, Gallardo Cardona aumentó en cifras de hasta ocho dígitos la propuesta de David Monreal. Es dinero que, según quienes entienden su jugada, luego convertirá en compromisos de los gremios potosinos de charrería con la candidatura de su esposa, Ruth Miriam González Silva, aspirante del PVEM a mantener el gobierno familiar. Porque donde unos ven “moches”, otros ven oportunidades políticas. ¿Y así quieren que Susana sea candidata?


#Casualidades: El jueves 17 de octubre del 2013, el diario electrónico E-Consulta de Tlaxcala, denunciaba a los hermanos Filiberto y José David Rivera Sesma, por agresiones en contra de la regidora Gloria Polvo Cedillo en el ayuntamiento de Magdalena de Tlaltelulco.

Debido a una denuncia ante el Poder Legislativo que realizó la servidora pública, pues Gloria encontró dentro del ayuntamiento a distintos “aviadores”, los Rivera Sesma presumieron sus contactos en la Procuraduría de Tlaxcala. “Te va a pesar, pendeja” sentenciaba José David.

Entones él se desempeñaba como auxiliar del Ministerio Público en aquel estado, mientras que su hermano Filiberto permanecía como Director de Informática, en el trienio del exalcalde José Luis Sánchez Juárez.

Doce años después y gracias al equipo que integró Ricardo Olivares Sánchez en la Secretaría de Finanzas de Zacatecas, Filiberto permanece en la Coordinación de Sistemas (pues su exjefe lo protege), y José Luis ahora hace las veces de encargado de despacho de la Comisión Estatal de la Defensa del Contribuyente.

El día de ayer, una vez arribaron las y los trabajadores de la CEDECON a su espacio de trabajo se encontraron con techos derrumbados por falta de mantenimiento, ya que el presupuesto de la Comisión prácticamente se va en el pago de viáticos de José Luis para sus constantes viajes a Tlaxcala, de donde es originario.

Así lo ampara la factura de combustible de folio B5618 expedida a la CEDECON, con valor de 4 mil 308 pesos a la empresa GASISLO. Sólo hay un automóvil oficial en dicha Comisión, que normalmente es utilizado para las tareas diarias de José Luis y sus traslados por carretera.

Hostigamiento laboral (lo de siempre en la nueva gobernanza), un encargado de despacho que ni siquiera sabe cómo escribir un oficio, sin conocer al respecto de la Comisión, pero impuesto por Ricardo Olivares, el todavía asesor (eso cobra) de la nueva gobernanza. Mal y de malas.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *