Una fachada que sirvió para ocultar otra fachada que se cae a pedazos. El accidente automovilístico que desató toda una cacería institucional en contra del “prófugo más buscado de Zacatecas sirvió de telón distractor para ocultar otra crisis que lleva meses gestándose al interior del ayuntamiento capitalino.

Al momento en que Miguel Ángel Varela Pinedo amenazaba en Facebook (el estado de derecho según los panistas) al conductor que averió la estructura perimetral del “Jardín de la Madre”, dentro del primer cuadro del Centro Histórico de Zacatecas, su extesorero Filiberto Hernández Venegas acumulaba algunos días ausente de sus funciones.

Su renuncia, de acuerdo con quienes conocieron anticipadamente la decisión del otrora director jurídico del municipio, se circunscribía en la negativa de Filiberto para prestar su firma de aval a la Cuenta Pública 2025 del de Tlaltenango en la capital, debido a los variados boquetes administrativos que componen dicho documento.

Hernández Venegas concluyó un brevísimo periodo de tres meses al frente de la tesorería, sin poder dar orden a las finanzas municipales (como era su objetivo original) porque la cabeza de la alcaldía sigue estancada en imaginar al centro político del estado como una verbena parecida a la de la Feria de Jalpa.

Aún y cuando Miguel Varela recibió en tiempo y forma el adelanto de participaciones que solicitó a la SEFIN, su extesorero se encontraba en un cuello de botella innecesario, pues las finanzas del municipio no mostraban focos rojos en ese momento. El obstáculo más bien venía de adentro del despacho presidencial.

Con más de 20 millones de pesos, a los que dio visto bueno David Monreal Ávila, la administración capitalina recibió una bocanada de oxígeno, a mediados de diciembre, que realmente no necesitaba en ese momento. El que se dice “gobernador” lo hizo así porque no quería dar pretexto para que el de Tlaltenango se tirara al piso otra vez.

Sin embargo, la crisis para Filiberto Hernández ahí detonó. Con suficiente dinero en las cuentas municipales, la decisión que recibió fue la de detener pagos a personal, proveedores y algunas partidas de gasto corriente, que afectaron la prestación de distintos servicios públicos. Probablemente, el extesorero desconocía a esas alturas la coyuntura que se posaba sobre su cabeza.

Esta tiene que ver con otro pleito, ahora con la gobernadora María Teresa Jiménez Esquivel y su cónyuge Luis Alberto Villarreal García (pieza clave en el PAN para que Varela obtuviera la candidatura a la alcaldía capitalina en 2024). Como resultado de ese conflicto, al de Tlaltenango “le amarraron las manos”, pues sus caprichos lo llevaron a distanciarse de los mecenas hidrocálidos el año pasado.

El punto nodal es la repartición de obra pública del Ayuntamiento Capitalino, en la que estuvieron involucrados contratistas cercanos a Luis Alberto Villarreal. Los tramos en reparación se realizaron durante el ejercicio fiscal 2025, cuando todavía despachaba Alma Judit de León Ayala, a la que luego Varela culpó de “ineficiente”.

Cuando el despacho del presidente municipal comenzó a empujar los pagos de obra, hasta que ahorcaron a los empresarios vinculados con le gobierno de “Tere” Jiménez (como lo ha hecho con la proveeduría local), fue cuando la pareja gobernante de Aguascalientes dio credibilidad a las quejas que ya habían recibido de cientos de zacatecanos por el desempeño de su alcalde.

La “salida” por la que optó en ese momento Varela Pinedo fue culpar de todos los problemas -que él mismo había generado- a Judit de León. Aunque, si bien es cierto, la extesorera sabía muy bien de las responsabilidades en que incurría desde los primeros meses del gobierno municipal cuando atestiguó la renuncia de Manolo Solís Caldera y sus motivos.

Para evitar más “cuellos de botella” injustificables, hace unos días Tere Jiménez y Luis Villarreal enviaron a Zacatecas al sonorense Heberto Neblina Vega, panista con una larga trayectoria política en la entidad hidrocálida, en donde lo mismo ha fungido como Subsecretario de Desarrollo Social, que como diputado albiazul.

Heberto es quien deberá cuidar los intereses de la pareja gobernante de Aguascalientes, ahora que la nueva gobernanza hinque los dientes a las finanzas capitalinas a través de Raúl Brito Berumen. Tarea a la que dará seguimiento Verónica Yvette Hernández López de Lara, una vez se celebre el relevo en la ASE este año.

No es que Miguel Varela facilite el trabajo y el compromiso de operar en los límites de lo posible para salvarse el pellejo. Sin embargo, los errores en los que incurra Heberto Neblina, de aquí en adelante dentro de esa tesorería, tendrán un costo compartido en corresponsabilidad entre los panistas de uno y otro estado.

Pero, en lo que terminan de encontrarle cuadratura al círculo, el CEN del PRI mandó un mensaje este jueves para que lo escuche quien tenga oídos: la política de alianzas tricolor se fincará únicamente en la cantidad de votos de cada partido. Y Zacatecas no es prioridad para un Jorge Romero que acordó repartir alcaldías de la Ciudad de México con Ricardo Monreal Ávila en la elección del 2021. Ni sorpresas, ni sorprendidos.


#Casualidades: Todo esto nos lleva a la campaña, muy anticipada y en declive, de Rodrigo Reyes Mugüerza a la alcaldía capitalina en Zacatecas. Inició, como de costumbre, con otra bala en el pie (si es que le sobran dedos) para reafirmar su voto de rechazo.

Con un discurso que ni Verónica Díaz Robles ha mostrado endulzar con zalamería de tal magnitud (porque todavía no es momento, y puede que ni llegue) para alabar a David Monreal Ávila, el de las gafas de pasta gruesa no dudó en mostrar su “agradecimiento”.

No por las supuestas cifras de reducción de homicidio (en comparación con el incremento de desapariciones), sino por el gesto de su patrón el que se dice “gobernador” para “respetar” (según él) su postulación a esa candidatura.

Es fecha en queCarlos Alberto Zúñiga Rivera apenas le prestó una camioneta y algunas despensas para hacer campaña, y sólo a Rodrigo no le han dicho los cercanos y aliados de David que tan sólo sirve de señuelo y que mañana pasará a la historia.

Empero, el “RR” sigue en su burbuja escuchando la asesoría de Ricardo Olivares Sánchez, el ex de Finanzas que un día ama a Ricardo Monreal y al otro lo aborrece, tal como sucederá cuando le digan que no puede competir por la titularidad de la ASE, porque el puesto está apartado para la exsecretaria de Administración.

Lo anterior abre las opciones para un “tercero en discordia”, ya sea en la oposición o en la nueva gobernanza. Aunque David celebre los fallos y la crisis de Varela, y lo ponga en contra de la pared con la ASE, llevarse a Rodrigo Reyes a la candidatura capitalina es un mismo acto político suicida… a menos, claro, que sólo sea para quemar ese cartucho.

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