El pasado 21 de febrero, en sesión extraordinaria de su Consejo Político, el PRI de Zacatecas dio un primer banderazo de salida al proceso interno rumbo a la elección para la renovación de la gubernatura local, en 2027. Quienes habían permanecido alejados de la coyuntura local, finalmente reaparecieron en la escena pública.
Más allá de las conferencias de prensa que ofrecen semanalmente, y alguno que otro comunicado con vistas al posible armado de la coalición opositora, en el Revolucionario Institucional únicamente deliberaban, a puerta cerrada, sobre los próximos comicios y qué escenarios se abrían para el partido.
En ese periodo de silencio y debate interno, incluso surgió una fotografía con el senador guinda Saúl Monreal Ávila. El antecedente lo había propuesto Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, en el mes de diciembre, cuando enlistó a las y los posibles aspirantes del partido que podrían encabezar la candidatura mayor.
En aquel conjunto de nombres no sonó el de Adolfo Bonilla Gómez, y al “Cachorro” de Puebla del Palmar le dieron la bienvenida siempre y cuando respetara, por antigüedad, a quienes llevan tiempo haciendo militancia y partido. Especulaciones de todo tipo han surgido aquí y allá, pero en el PRI todavía no existía una ruta muy clara.
Por eso, la sesión del sábado trajo como noticia que, además de la inclusión de Arturo Nahle García en los trabajos del partido (por los que “refrendaba” su militancia), la dirigencia lanzaba un primer llamado al diálogo y la unidad que tengan como objetivo la “reconciliación” interna para -posteriormente- aterrizar a la anhelada candidatura.

En palabras de Carlos Aurelio Peña Badillo: “ningún aspirante por encima del partido, ninguna aspiración confundida con obsesión, nunca un capricho que lastime y afecte a toda una generación”. Casi como una advertencia acerca de los límites dentro de los cuales se pueda realizar ese proceso de reconstrucción hacia el interior.
Sin embargo, aunque la narrativa pareciera un buen acercamiento a la urgencia del partido por posicionarse en la agenda electoral del 2027, hay algunas dudas en el aire que esta primer convocatoria (de palabra) podría ir aclarando en los próximos meses. La más importante: ¿son todos los que están, y están todos los que son?
Sí, me refiero a Adolfo Bonilla. A la fecha no sabemos si le regalará su marca personal a Movimiento Ciudadano para ir de candidato testimonial a la elección, y así acumularle tremenda bolsa de votos para diputados plurinominales. ¿Eso implica que dejó atrás su militancia tricolor para no regresar más al partido?
El empresario de Telecable hoy quiere hablar de todo (paquetes de telefonía, conectividad y televisión satelital) menos de la elección. Mientras, sus simpatizantes dentro y fuera del PRI viven, sin necesidad alguna, en la incertidumbre. Y digo que sin necesidad alguna porque los tiempos de Fito son muy suyos y de nadie más. Cero novedad ahí.
Esto significa que de Bonilla Gómez tendremos un “sí” o un“no” definitivo hasta que Morena elija a su promotor o promotora de la defensa del voto en Zacatecas, por allá del mes de junio… sino es que posterior. Una vez electa esa candidatura el ¿expriista? buscará medirse en encuestas para saber si compra boleto, o no, para la función.

Sus fieles saben que el escenario ideal es que David Monreal Ávila logre imponer a su delfín(a) Verónica Díaz Robles, porque es la candidata menos rentable para la marca guinda en Zacatecas. Si hay un Ulises Mejía Haro o una Geovanna Bañuelos de la Torre, el de Telecable mejor se regresa a China a buscar más inversiones.
La pregunta es si la dirigencia de Alejandro Moreno Cárdenas extenderá el acordeón hasta que Fito valore si puede o no; o mejor signan la candidatura para una mujer en Zacatecas, y se lleva la cuota masculina a cualquier otro estado porque son las de mayor demanda electoral para la oposición.
Asumir esa posibilidad, de entrada, habla de que el PRI no competirá en coalición con el PAN, porque Miguel Ángel Varela Pinedo se aferrará a lo poco que le queda en el albiazul (donde ha profundizado sus diferencias con todos los grupos) y se irá a competir a la elección en soledad, no para ganar -obviamente- sino para hacer negocios.
En lo inmediato, para los tricolores también queda descartada la posibilidad de que Claudia Edith Anaya Mota se integre a la lista de aspirantes mujeres, como la senadora ya se lo ha anticipado a las dirigencias locales y nacional del partido. Por ende, el PRI buscaría algún otro perfil femenino, y una barca para sobrevivir.
Porque no se trata de que el PRI “quiera” o no a Fito Bonilla como candidato, sino que la dirigencia nacional -por ahora- desconoce si el empresario de Telecable hará efectiva su militancia, en qué momento, y bajo qué condiciones. Mejor Arturo Nahle aprovecha para surcar el escenario electoral con un eslogan bastante pegajoso bajo el brazo: “la oposición debe, sí o sí, meter a la cárcel a David Monreal”. Ya veremos.
#Casualidades: Menos mal que en Zacatecas la detención de Nemesio Oseguera Cervantes generó reacciones aisladas, a diferencia de la parálisis que provocó el Cártel Jalisco Nueva Generación en otros estados.
¿Ese fue merito de la Mesa Estatal de Construcción de Paz? Dependiendo del matiz con que se mire. Si hacemos caso a los mensajes que se envían entre grupos criminales de la delincuencia organizada e “inteligente” (como la llama David Monreal), era de esperarse un clima menos adverso a nivel local.
Pero, ¿y qué pasará cuando las operaciones del gobierno federal pongan en la mira a cabecillas de criminales con los que, presuntamente (y según sus enemigos), existen pactos directos en esta nueva gobernanza?

¿La Mesa de Paz estaría lista para una reacción en escalada en Zacatecas? Porque una cosa queda clara después de los eventos del fin de semana: en efecto, las FRIZ han mantenido a raya -a nivel local y con especial interés- a las células criminales del capo abatido.
Si damos por cierta esa misma premisa, existe bastante espacio de duda razonable para pensar la posibilidad de colusión con otros grupos delincuenciales que todavía no sufren las decisiones operadas desde el centro de mando de la CIA y la DEA, en el gobierno de Donald J. Trump.
A menos, claro, que a partir de ahora incrementen las detenciones y operaciones de las mismas FRIZ en contra de grupos delictivos que no sean mayoritariamente los que tenían como cadena de mando principal a Nemesio Oseguera Cervantes. Veremos.
