Levantó bastante expectativa la convocatoria que Carlos Alberto Zúñiga Rivera giró durante este fin de semana para que las y los secretarios de gabinete reunieran a sus titulares de subsecretarías y direcciones en el Edificio A de Ciudad Administrativa, el pasado domingo, pues David Monreal Ávila les tenía un anuncio extraordinario.

La misma instrucción llegó hasta los pasillos de la LXV Legislatura, y fue recibido en las oficinas de las y los diputados del oficialismo representado en la alianza Morena-PVEM. Algunos especularon sobre el contenido de la reunión, en momentos en que el proceso interno guinda ha entregado muy malas señales a La Secta del Bienestar.

Sin embargo, las dudas se disiparon pronto hace un par de días. Por enésima ocasión, David Monreal abrió la caja chica del gobierno para pagar a un equipo de especialistas en publicidad política, asentados en la Ciudad de México, con la finalidad de que les repitieran una fórmula por demás inservible.

Debido a que “nadie defiende al gobernador” ni en redes sociales ni en el espectro mediático (a un año de que concluya este moribundo sexenio) el gabinete ampliado nuevamente se dará a la tarea de saturar de felicitaciones, parabienes y reconocimientos a David, ante una necia realidad que insiste en imponerse frente a ellos.

El que se dice “gobernador” está molesto porque “le imponen la agenda”. Como si sus ausencias denotaran algún tipo de interés, “el más inteligente de los Monreal no concibe que su gobierno aún concentre tan mala percepción en las mediciones espejo de Morena que ha mandado levantar para monitorear el pulso electoral.

Además, la última encuesta publicada por la empresa Enkoll, dentro del diario El Universal, confirmó que la mayor de las preocupaciones en el espectro público sigue siendo la inseguridad, contrario a las fanfarrias que insiste en vitorear porque, según él, “la pacificación de Zacatecases algo que la gente más bien debería celebrar.

Distintos asistentes salieron de la reunión sorprendidos de que, desde aquella reunión, las aspiraciones de Verónica Díaz Robles dejaran de ser el principal tema de conversación del que se dice “gobernador” y, en cambio, David manifestara más preocupación porque -todavía a estas alturas- le preocupe que la opinión pública no le favorezca.

No obstante, la “estrategia” fue exactamente la misma que la de hace años: defender (lo indefendible), en donde sea y al precio que sea. Utilicemos el caso de las manifestaciones de las y los frijoleros de Zacatecas para ejemplificar el (ya conocido) absurdo de “salir a defender” por defender la línea oficialista.

Con esas mismas instrucciones Omar Carrera Pérez sólo logró enardecer aún más las protestas, después de que el mismo David recibiera en Palacio de Gobierno a los manifestantes en noviembre, para venderles otra mentira más. Desde entonces se sabía que los coyotes de la nueva gobernanza ya habían acaparado el mercado.

Ángel Mario Olais Ávila, jefe de la Unidad Operativa de Alimentación para el Bienestar, junto con los titulares de SECAMPO y el diputado Jesús Padilla Estrada concentraron, como cada año, los apoyos en las listas donde aparecían sus acaparadores quienes ya habían comprado hectáreas completas para acopiarlas en el “Precio de Garantía”.

Adquirieron kilos de frijol en ocho pesos, y los han colocado en el programa federal con una ganancia de 20 pesos sobre su precio original. Según David y sus secuaces de SECAMPO, todo se debe a la “indiferencia” del gobierno federal, cuando en realidad Ángel Olais manipuló las listas de beneficiarios, como lo denunciaron los campesinos.

Las reglas de operación permitían que cada productor colocara 15 toneladas en el programa “Precio de Garantía”, sin embargo, Olais Ávila las recortó a 5 toneladas por productor. Ese margen sobrante de 10 toneladas (por cabeza) luego lo redistribuyó entre los acaparadores que llevaban el visto bueno de la nueva gobernanza.

Ahora que el programa ya concluyó (y que difícilmente podrá obtener recursos extraordinarios pues en la Ciudad de México entienden que buena parte del dinero se repartió en contubernio), los funcionarios de SEGALMEX han informado a los frijoleros que hay que limpiar, curar y guardar su semilla ¡hasta octubre!

Eso significa que deberán esperar otros seis meses para que vuelvan a abrir las listas de beneficiarios, a ver si Ángel Olais este año decide no reservar costales para sus amigos (y socios) de la nueva gobernanza. Una verdadera aberración que ha provocado toda esta parálisis vial en la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe.

Empero, el gabinete tendrá que sacar de su inventario los mejores giros discursivos (maromas) para tratar de mantener a raya la necia realidad antes de que los avasalle más de lo que los tiene sometidos. La prioridad de David es “que lo defiendan”, mientras sigue ausente de todo este desastre que él mismo generó.


#Casualidades: Otro que siempre termina siendo víctima de sus propias fechorías, es Miguel Ángel Varela Pinedo. Después de que Heberto Neblina Vega dejó por unos días el despacho de la Tesorería municipal, el cabildo sigue sin ratificarlo.

La renuncia temporal del enviado hidrocálido del gobierno de Teresa Jiménez Esquivel estuvo relacionada con los boquetes administrativos que refleja la Cuenta Pública 2025 del Ayuntamiento de Zacatecas, entre otras linduras.

Todavía la semana pasada, en una reunión a puerta cerrada con el de Tlaltenango, el tercer tesorero del municipio capitalino no había aterrizado acuerdos para aceptar el puesto, ya que la Tesorería hoy es una bomba de tiempo muy difícil de desactivar.

Pese al bodrio administrativo en el que se encuentra chapoteando Miguel Varela, la semana pasada el ayuntamiento entregó imágenes dignas de su propia ingenuidad sobre cómo acarrearon funcionarios y prepararon “lonches” en la cafetería del municipio.

Entrega de despensas que provenían del Sistema DIF capitalino, escasa movilización de las líderes de colonias, vehículos oficiales utilizados en tareas partidistas. Todo el esquema de desvío de recursos ahora a las órdenes de Acción Nacional.

El “infante azul” de Tlaltenango guarda bastantes similitudes con el que se dice “gobernador” de Zacatecas. Buscan la peor forma de administrar un gobierno, dejan que exploten las crisis, y luego le exigen a su nómina que salgan a defender lo indefendible. Porque los extremos opuestos siempre se atraen.

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