Alguien convenció al alcalde Rogelio González Álvarez de grabar un video para confirmar una falta administrativa, con tal de “contener” las críticas que se desataron en su contra en redes sociales y medios de comunicación desde hace dos semanas. Minutos después, otros más lo obligaron a eliminar el mismo video porque la soga le apretaba bastante el cuello.

Esa fue la respuesta de “Chailito” a las denuncias penales del regidor Carlos Eduardo Torres Pérez por presunta privación ilegal de la libertad, mientras el opositor grababa una francachela en la sala del cabildo del ayuntamiento de Villanueva. Una bandera que el Partido de la Revolución Democrática tomó como bocanada de oxígeno puro.

Mayoritariamente ajenos al espectro público, los del Sol Azteca (con registro local) vieron en la negligencia de Rogelio González una oportunidad para girar los reflectores a un municipio que gobernaron antes de que Morena les arrebatara el poder. “Chailito” les sirvió la mesa, y estos festinaron de inmediato.

Por las pruebas documentales que se conocen hasta el momento, aquello de la presunta “bacanal” entre familiares del edil y supuestas “damas de compañía” terminó en una simple borrachera de tamborazo para tres achispados. Cervezas apiladas en la hielera, una bandera anclada a una ventana, y tres briagos “sesionando” su fiesta.

Si la agenda pública en Zacatecas no tenía suficiente con el argüende legislativo que provocó la aprobación de la reforma “Santos” a la “Ley Santos”, la mona del presidente municipal de Villanueva llegó para aplicar el famosísimo “quítate que ahí te voy”. Y concluyó en una confesión abierta de su absoluta indiferencia institucional.

De acuerdo con fuentes al interior de dicho ayuntamiento, el Órgano Interno de Control habría notificado este jueves a González Álvarez sobre el inicio del procedimiento de investigación por distintas faltas administrativas, al tiempo que la Fiscalía General de Justicia del Estado iniciaba otra carpeta con la denuncia de Carlos Torres.

El corolario de todo este bochornoso episodio llegó cuando distintos medios replicamos la respuesta de “Chailito”, guardamos copia de su confesión, y distribuimos su postura oficial antes de que obligaran al bebedor edil a desaparecer una prueba a la que la Fiscalía tendrá que realizar distintos peritajes.

Agenda Política supo por una de sus fuentes que el video sería eliminado casi en seguida, pues la crisis había empeorado con el testimonio de Rogelio. Lo que no alcanzaba a dimensionar el imberbe munícipe sí alcanzaron a medir en la nueva gobernanza, pues “Chailito” daba por válidas las críticas a toda su administración.

Ya no se trataba de disminuir el costo político de la ignominia del edil de Morena, sino de evitar que perdiera legitimidad tan rápido que su partido diera por derrota -desde ahora- la próxima elección en Villanueva. Sin embargo, el control de daños a estas alturas ya no logra librarlo de judicializar su caso en la Fiscalía del Estado.

Pero, ¿por qué es tan importante ese municipio para la nueva gobernanza? Precisamente por el constante clima de inseguridad que subsiste en toda la región. Villanueva se ha convertido en una de las trincheras más difíciles de sostener entre dos grandes grupos del crimen organizado.

Si la balanza se inclina hacia un lado, cierto grupo confirma su hegemonía en Zacatecas. Si se inclina hacia el otro, el grupo rival cambia la geografía de las rutas de trasiego de narcóticos y abre nuevas trincheras que terminarían por echar al suelo aquella máxima de la “reducción histórica de homicidios dolosos”.

Una simple borrachera puede guardar bastante significado para los intereses que se cruzan en la zona de inducción hacia Los Cañones del sur. “Chailito” es el fiel reflejo de cómo se detenta el poder de un lado, y qué tan frágil puede llegar a ser ese empoderamiento que una pequeña muestra de prepotencia altera todo el panorama.

En apariencia el debate público pone de relieve un incidente vergonzoso. Sin embargo, las implicaciones son mucho más profundas de lo que retrata aquella percepción. Y nos recuerda que en las próximas votaciones el gran elector no residirá únicamente en el “pueblo”. También estará en los débiles equilibrios de otros poderes fácticos.

Esto apenas comienza para “Chailto”. El despreocupado edil ha roto alianzas, ha abandonado a algunos de sus incondicionales, ha desvirtuado acuerdos, y vive en la línea de fuego entre el crimen organizado y el poder institucional. Perder legitimidad previo a la elección del 2027 sólo lo convierte en un inconveniente fácil de dispensar.


#Casualidades: La senadora Geovanna Bañuelos de la Torre tiene grandes admiradores en La Secta del Bienestar. Son sus mejores promotores y publicistas, y le ayudan a maximizar sus impresiones en el ánimo ciudadano.

Ella sólo necesita presumir que tiene acceso a la cúpula de Morena y a la de la Cuarta Transformación, para que sus confundidos “fans” le sirvan de múltiples canales de difusión, como lo demostró hace unos días.

Geovanna publicó diez fotografías de la cena de gala que ofreció Claudia Sheinbaum Pardo “con motivo de la apertura del mundial 2026”, en donde se codeó con la crema y nata guinda, el empresariado mexicano y el gremio futbolístico internacional.

Gobernadores, legisladores federales (como la afromexicana Julia Olguín), artistas, deportistas, la máxima autoridad de Palacio Nacional junto con la máxima autoridad de la FIFA, y todo un ecosistema que representa poder de influencia y de decisión.

Porque no es lo mismo repartir despensas del programa Corazón Contento, como su homóloga Verónica Díaz Robles, que acudir a la convocatoria de Sheinbaum Pardo como anfitriones del poder político y económico reunidos en un mismo evento.

Sí, ahí estaban concentrados parte de la cúpula que próximamente se sentará a la mesa para definir candidaturas guindas para los cambios de gobierno en 17 estados. Geovanna sí tiene acceso a un lugar al que nunca ha entrado su rival femenina en las encuestas. Tiempo al tiempo.

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