Es un proceso interno totalmente atípico para la coalición oficialista. La elección intermedia que definirá la composición de la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas presupone “consensos”, pero presenta diferencias de origen. Lo que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador no brotaban como resistencias, hoy marca contrastes.

Como se adelantó en este espacio el pasado martes, a media semana se reunirían las dirigencias nacionales de los partidos de la 4T con el objetivo de presentar una convocatoria relativamente “homologada” para un proceso interno que sólo existe en la normativa interna de Morena, y no en la de sus aliados.

Son prácticamente las mismas reglas del juego que en la selección de “corcholatas”, pues no realizaron cambios sustanciales previo a la elección del 2027. Y lo que se muestra más que evidente es la falta de consensos con la que el PT y el Verde Ecologista llegan al proceso de selección guinda.

El representante de los ecologistas, Arturo Escobar y Vega, se encargó de subrayar esos contrastes con los que no transitarían por el momento. Los más importantes fueron: que el PVEM sólo tomará como referencia las encuestas, pero no serán su método de selección. Además de que ellos llevarán números espejo.

Aquí se advirtió en una entrega anterior que en esas mediciones de contraste habría dos propuestas: el PT elegiría a De las Heras Demotecnia, mientras que el Verde podría confiar (aunque todavía no está definido) en los sondeos de Enkoll. Y en la Secta del Bienestar apenas se enteraron el miércoles de la existencia de tales ejercicios.

Otra de las diferencias que manifestó Escobar y Vega fue que la selección de aspirantes originalmente tomaría en cuenta sus consensos internos, para luego sentarse a la mesa de negociación con Morena y el PT. El mapa del Verde podría definir una porción de los acuerdos electorales desde San Luis Potosí.

Entre esas oposiciones que explicó el representante del PVEM también está el que sus aspirantes, por estatutos, no están obligados a renunciar a sus cargos públicos. Y ni qué decir de la cláusula anti-nepotismo que sólo existe en la ética partidista de Morena, pero que no compartirán sus aliados sino hasta el 2030.

Todos estos asegunes formalizaron un mensaje que tenía destinataria en Palacio Nacional. No se alejan mucho de los disentimientos que mostró la misma coalición al aprobar el Plan B de la reforma electoral, que descafeinó buena parte de la propuesta presidencial a falta de acuerdos rumbo al proceso electoral del próximo año.

Vista así, la conferencia de este miércoles sólo colocó algunas buenas voluntades en el espectro público, sin cambiar la realidad del proceso interno en la coalición oficial. Los acuerdos no han aterrizado y, por el contrario, se encuentran en fase de “probabilidad”, pues el PVEM todavía no resuelve sus focos rojos. Eso se notó incluso en las redes sociales del Verde, pues ni siquiera compartieron fotografías de la conferencia.

El más trascendente de estos focos rojos, como ya se dijo, es la elección en el estado de San Luis Potosí. Incluso uno de los documentos que se filtró la semana pasada, con el que teóricamente otorgaban la candidatura de Zacatecas al PT, y la de Nayarit al Verde Ecologista, ya se perfilaba a la huasteca potosina sin coalición.

La postura del PVEM, en voz de Arturo Escobar, refleja y da autenticidad a esas discordancias previo al saque inicial de la coalición. Lo único seguro, por ahora, es que los consensos de las cúpulas partidistas llegarán hasta finales de agosto. Y que la base de referencia son las encuestas, pero no son el núcleo de toda la ecuación.

En Sinaloa, por ejemplo, Palacio Nacional demostró haber perdido el control de la narrativa, a tal grado que “convencieron” al senador Enrique Inzunza Cázarez de “no inscribirse” en los procesos de selección. Esa respuesta es un simple control de daños, pero la marca no sabe cómo reposicionarse ni con quién hacerlo.

Y la única premura que hace patente la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es la de apagar los fuegos más críticos para su partido y su gobierno. Sin embargo, es una gran incógnita todavía el qué hará con la selección de candidaturas que bien podría ahondar las diferencias internas de Morena, o podría colocarle alfileres a su frágil legitimidad.

Por eso es tan importante dimensionar las palabras de la senadora Karen Castrejón Trujillo, y las de Arturo Escobar. Lo único que tienen hoy es un cronograma de un proceso interno que no existe en el estatuto de todos los partidos, más que en el de Morena. Como puede que ocurra de una forma, también lo sería de otra.

Claudia tendrá que asumir los costos políticos de los consensos que le fueron notificados en la conferencia del miércoles. ¿Va a romper con Palenque? ¿Va a jugar con Puebla del Palmar? ¿Va a imponerse sobre el Verde Ecologista? ¿Va a transitar con Adán Augusto? ¿Va a escuchar las sugerencias de Donald J. Trump? Aquí se juega el futuro de su gobierno y de su partido.


#Casualidades: Logró moverse en las sombras, sin ruido ni sospechas… hasta hace unos días. Lo que era un proceso de entrega-recepción en relativa calma, el pasado miércoles logró descomponerse y su bajo perfil terminó en una vergonzosa exhibida.

Antes de que Verónica Yvette Hernández López de Lara se siente en la silla titular de la Auditoría Superior del Estado, el ahora “todavía auditor” colocó la cereza en el pastel de un proceso de sucesión cuestionado por evidentes conflictos de interés.

Para que no cupieran dudas de que no les importa la opinión pública, y que además lo suyo es demostrar tal frivolidad, Raúl Brito Berumen llevó a un nuevo nivel el concepto de “conflicto de interés” … casi al ridículo absoluto.

Haber nombrado a Eduardo Duarte Escareño, cónyuge de la próxima auditora superior, como Secretario Técnico del órgano desconcentrado terminó por darle el tono de patrimonialidad familiar a la fiscalización de cuentas públicas en Zacatecas.

Si antes cabía “prudencia” en cierta racionalidad que indicaba que Duarte solicitaría un permiso a su encargo como director de la Unidad de Administración para evitar cuestionamientos por conflicto de interés, lo que Brito firmó el martes fue lo opuesto (al extremo grotesco).

Nos encontramos a un año de distancia de un proceso electoral sumamente complejo en el que la única variable segura y constante es la del voto de castigo contra la nueva gobernanza. Pero, toman decisiones casi como si López Obrador fuera a aparecer en las boletas de Morena en Zacatecas. Al tiempo.

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