Silencio para el “favorito”.

Ha desaparecido del lenguaje presidencial cualquier referencia al programa Crédito Ganadero a la Palabra. Andrés Manuel invierte más tiempo en defender a Félix Salgado que al propio David Monreal.

Dosis de monrealismo.

Mantener el statu quo es lo que ofrece el Morena desde la perspectiva del monrealismo. Fue la delegada Verónica Díaz quien buscó a los 33 de Bernárdez para mostrarles el rostro amable (y faccioso) de la 4T.

Claudia, la candidata.

Sin ser frontal, Claudia Anaya dio el diagnóstico de lo que ocurre en Zacatecas con las constantes visitas de Ricardo Monreal para “salir al quite” cada que David lo necesita. La del Va Por Zacatecas construye su discurso político.

El personaje secundario.

David no tiene imagen propia y, si no lo ha entendido, más que ayudarlo, la sombra de Ricardo lo opaca. El exgobernador es ese aliciente que utiliza el monrealismo para hacer creer que hay orden.

“Yo no vine a abrirle el camino a David Monreal”: Claudia Anaya Mota.

Fuego amigo de quienes difunden sin dar la cara que yo vine a entregarle la elección a David Monreal.
Subsiste violencia política en la militancia que piensa que las mujeres no nos hemos ganado nuestro derecho a participar.
A Roberto Luévano no le tocará definir una sola candidatura de la coalición, porque no es su función.