Río Florido, Zacatecas.- A las 10 am de este sábado, los hermanos Ricardo, David y Cándido Monreal Ávila ofrecieron una misa para “reinaugurar” la bodega de su propiedad que fue anteriormente incautada por acusaciones de supuesto tráfico de narcóticos.
Sin embargo, ninguno de los tres (en primera fila) portaba cubrebocas en un evento que congregó a decenas de asistentes. Tampoco procuraron una separación mínima de 2 metros entre sus asientos, como lo estipulan las medidas de “Sana Distancia”.
De acuerdo con la semaforización por la pandemia de COVID-19 en México, en Zacatecas los servicios religiosos deberían realizarse a un 25% de su capacidad en el caso de los centros ceremoniales, y las reuniones públicas deben mantenerse a un aforo menor a 30 personas.
Esto en las inmediaciones de la comunidad fresnillense de Río Florido, y como parte de la estrategia del senador de Morena para traer a la opinión pública su último libro “La Infamia”, donde acusa de traidores a personajes de la clase política que acompañan a David Monreal en sus aspiraciones políticas.
Al presentar su texto ante medios de comunicación, el legislador señaló que la bodega fue saqueada antes de ser devuelta a su hermano y las autoridades la utilizaron como estacionamiento y depósito de vehículos, obteniendo grandes ganancias que nunca fueron enteradas a su dueño.
“La bodega, la deshidratadora la desmantelaron, la saquearon, sólo dejaron el cascarón. Claro, vamos a demandar tanto a quienes administraron el bien como también exigir rendición de cuentas al juez que tenía en su jurisdicción y en su competencia la bodega o la deshidratadora, es decir, además del daño económico y moral que se le causó a Cándido Monreal, la bodega se la saquearon”, informó.

